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Diálogo para construir amistad social

Esta metodología busca posibilitar procesos de diálogo social en territorios en conflicto sociopolítico, como una forma concreta de asumir la interpelación del Papa Francisco en su Encíclica Fratelli Tutti para aportar a la construcción de amistad social desde los lugares donde la Iglesia se encuentre. 

Las herramientas y los criterios pedagógicos, teológicos y de magisterio se definieron para ponerlos en práctica en Colombia desde 2021, cuando ante el panorama sanitario, de seguridad, político, económico y migratorio, exacerbado por la pandemia por COVID-19, el país estalló en múltiples expresiones de enojo e indignación (presenciales y virtuales; algunas pacíficas, artísticas y simbólicas; otras violentas) en diversos centros poblacionales, especialmente urbanos, por parte de sectores y colectivos que decían no sentirse representados por sindicatos, centrales obreras y otros actores tradicionales. Por su cantidad y variedad de reclamos, por la diversidad de participantes, y por la postura cerrada de algunos reclamantes y del sector gubernamental, se hizo profundamente complejo el panorama y complicado el encuentro, el diálogo y la construcción de soluciones. 

La metodología recupera tanto los aprendizajes como las buenas prácticas de experiencias vividas en el pasado en Colombia, como los Diálogos Pastorales, el Diálogo Diverso para la Paz

en los territorios, el Gran Viacrucis Nacional por la Vida, la Paz y la Reconciliación. Y también, experiencias eclesiales del mundo, especialmente la inspirada por el obispo keniano Korir, con

su propuesta de Amani Mashinani (Paz en las Comunidades)

 

“En el nombre de Dios asumimos la cultura del diálogo como camino; la colaboración común como conducta;

el conocimiento recíproco como método y criterio.”

Papa Francisco

DATOS GENERALES

Participantes

Todas las personas que participan en protestas sociales; representantes, líderes y lideresas; actores gubernamentales; representantes de sindicatos o centrales obreras; periodistas y comunicadores; ciudadanos jóvenes y adultos en general; jurisdicciones eclesiásticas y sus agentes de pastoral.

 

Países en las que se ha desarrollado

Colombia

 

Para aplicar en contextos: 

Escenarios de protestas sociales y de violencia colectiva. 

 

Año de creación

2021

 

Entidad que la impulsa

Secretariado Nacional de Pastoral Social – Caritas Colombiana (SNPS-CC). 

Autor(a/es)

Rosa Inés Floriano Correa, dirección pedagógica; Wilmar Roldán Solano, contenido teológico; Tomas Bamat, contenidos metodológicos con aportes de la Comunidad de aprendizaje Paz y Reconciliación del SNPS-CC. 

Objetivo de Desarrollo Sostenible al que aporta

Objetivo 16: Paz, justicia e instituciones sólidas, lo que implica promover sociedades pacíficas e incluyentes para el desarrollo sostenible, proveer acceso a la justicia para todos y crear instituciones efectivas, responsables e incluyentes en todos los niveles. 

El conflicto colombiano iniciado a mediados del siglo XX (con raíces en una etapa preliminar en la que hubo un fuerte enfrentamiento armado entre los seguidores de los dos partidos políticos hegemónicos de entonces), lejos de resolverse con firmas de acuerdos de paz o desmovilización, como la realizada con grupos paramilitares en 2010 y con las FARC-EP en 2016, se ha transformado en sus causas, efectos, manifestaciones y actores. También en sus escenarios, pues se ha trasladado del campo a la ciudad, nada sorprendente si se tiene en cuenta que el país pasó de tener en 1960 un 54% de población rural, a un 18% en 2021, lo que evidencia procesos complejos de migración interna no ordenados o planificados hacia zonas urbanas o a los centros municipales, donde se concentran los habitantes y, por supuesto, las diversas problemáticas. 

Por ello, las lecciones aprendidas en procesos anteriores de diálogos para la paz (con colectivos definidos, identificados y organizados que operaban en la ruralidad principalmente, y que manifestaban intenciones y reclamos políticos y económicos específicos), no sirven hoy por hoy para gestionar las manifestaciones colectivas que se dan en los centros urbanos, como las presentadas durante el llamado Paro Nacional de 2021, cuando fuertes y persistentes protestas callejeras y en redes sociales, dejaron de manifiesto el traslado del conflicto hacia el entorno urbano, una multiplicidad de nuevos actores y sectores participantes, una diversidad de reclamos y peticiones, y la necesidad de encarar la construcción de paz de forma diferente a la tradicional. 

El gobierno nacional, acostumbrado a leer y a abordar dicha contienda desde una óptica exclusivamente política, con el enfrentamiento armado con el “enemigo” y la búsqueda de acuerdos con movimientos armados de orientación comunista originados en los años 50, no supo ni interpretar la situación de estallido y fractura social¸ el dolor, enojo e indicación de los pobladores de territorios y comunidades históricamente marginadas y violentadas, ni responder de forma oportuna y adecuada a este nuevo conflicto. Y la misma Iglesia también se cuestionó sobre cómo actuar ante las inéditas circunstancias, dado que se evidenciaba una realidad completamente distinta, que había que encarar también de una manera diferente. 

 

Por eso mismo, el 12 de mayo de 2021, en respuesta a la crisis del momento, el Secretariado Nacional de Pastoral Social – Caritas Colombiana presentó a la Iglesia de todo el país un instrumento con lineamientos doctrinales y metodológicos para fortalecer el papel que venía desempeñando no sólo como facilitadora de canales humanitarios ante problemas de desabastecimiento en alimentos e insumos médicos y agrícolas en los territorios afectados por los bloqueos prolongados, sino también para posibilitar un diálogo constructivo entre los mismos manifestantes, y entre ellos y las autoridades locales, regionales y nacionales. Esto a la luz de la Encíclica Fratelli Tutti del Papa Francisco; tomando como base la experiencia del obispo Cornelius Korir, líder de Amani Mashinani (Paz en las Comunidades), una metodología para la atención de la violencia étnica en el Valle del Rift de Kenia, con pasos prácticos para reunir a las personas para negociar, discutir temas polémicos, elaborar acuerdos de paz locales o contratos sociales, y llevar a cabo proyectos conjuntos de interés para todas las partes. 

 

Si bien nació en Colombia, la propuesta metodológica puede aplicarse en otros países y escenarios de conflicto social, pues orienta el diálogo constructivo. 

 
 

“Cada día se nos ofrece una nueva oportunidad, una etapa nueva. No tenemos que esperar todo de los que nos gobiernan, sería infantil. Gozamos de un espacio de corresponsabilidad capaz de iniciar y generar nuevos procesos y transformaciones. Seamos parte activa en la rehabilitación y el auxilio de las sociedades heridas. Hoy estamos ante la gran oportunidad de manifestar nuestra esencia fraterna, de ser otros buenos samaritanos que cargan sobre sí el dolor de los fracasos, en vez de acentuar odios y resentimientos. Como el viajero ocasional de nuestra historia, solo falta el deseo gratuito, puro y simple de querer ser pueblo, de ser constantes e incansables en la labor de incluir, de integrar, de levantar al caído; aunque muchas veces nos veamos inmersos y condenados a repetir la lógica de los violentos, de los que sólo se ambicionan a sí mismos, difusores de la confusión y la mentira. Que otros sigan pensando en la política o en la economía para sus juegos de poder. Alimentemos lo bueno y pongámonos al servicio del bien”.

No. 77 Fratelli Tutti,
Papa Francisco.

El objetivo general:

  • Transformar la forma destructiva cómo se interpretan y se trata de resolver los conflictos sociales, para encaminarnos hacia resultados más constructivos, utilizando el diálogo y la amistad social como alternativas para encontrar soluciones en medio de la indignación y la violencia. 

 

Los objetivos específicos:

  • Aportar luces desde el Magisterio del Papa Francisco en Fratelli Tutti que orienten el criterio de juicio y de acción de las Iglesias particulares para prestar sus buenos oficios al servicio de iniciativas locales de diálogo y de la paz. 

  • Reconocer los sectores y actores que están enfrentados, las causas del conflicto y alternativas para establecer canales de escucha y legitimación del diálogo como salida a la crisis. 

  • Promover la práctica del diálogo y la amistad social como alternativa positiva para abordar conflictos desde un punto de vista conciliador que remedie la polarización estéril. 

“Es posible comenzar de abajo y de a uno, pugnar por lo más concreto y local, hasta el último rincón de la patria y del mundo, con el mismo cuidado que el viajero de Samaría tuvo por cada llaga del herido. Busquemos a otros y hagámonos cargo de la realidad que nos corresponde sin miedo al dolor o a la impotencia, porque allí está todo lo bueno que Dios ha sembrado en el corazón del ser humano. Las dificultades que parecen enormes son la oportunidad para crecer, y no la excusa para la tristeza inerte que favorece el sometimiento. Pero no lo hagamos solos, individualmente. El samaritano buscó a un hospedero que pudiera cuidar de aquel hombre, como nosotros estamos invitados a convocar y encontrarnos en un ´nosotros´ que sea más fuerte que la suma de pequeñas individualidades; recordemos que «el todo es más que la parte, y también es más que la mera suma de ellas.”

No. 78 Fratelli Tutti,

Papa Francisco.

La dinámica

 

La encíclica Fratelli Tutti propone tres pasos metodológicos consecutivos para la construcción del diálogo fraterno:

  • Paso 1: Mediación socio-analítica – Observar

  • Paso 2: Mediación hermenéutica – Interpretar 

  • Paso 3: Mediación práxica – Actuar

 

Con base en ello, y en la experiencia del obispo Korir en Kenia, con su proyecto en África, Paz en las Comunidades, se definieron para la metodología de Diálogo para la Amistad Social, seis fases que detallan los tres pasos indicados:

Esas seis etapas, a su vez, involucran trece procesos centrales, a saber:

 

PREPARAR

1. Leer y analizar el contexto y la realidad: comprender las causas coyunturales y estructurales; identificar a sectores y actores directos e indirectos que están enfrentados y posibles liderazgos representativos, para establecer contactos y canales de escucha y legitimación del diálogo como salida a la crisis; definir la estrategia para salir a su encuentro. “La idea no es que la Iglesia abra espacios para que los actores vengan a ser escuchados, sino ser una Iglesia en salida, que sale al encuentro de todos los sectores que reclaman escucha”, se lee en el Manual de la metodología. 

2. Deslegitimar la violencia y legitimar el diálogo como camino transformador y no como simple gesto para desmontar el descontento y la protesta: definir públicos a los cuales se pretende llegar con el mensaje interpelador; diseñar los mensajes claves para los públicos identificados; precisar medios, lenguajes y métodos para llegar a cada tipo de público y lograr los resultados esperados. 

3. Procurar el cuidado, la protección y el socorro a las víctimas de la confrontación: reconocer a la población afectada por la crisis; caracterizar los riesgos o afectaciones y necesidades diferenciales de quienes están siendo vulnerados o en riesgo de serlo; determinar alternativas de protección, acompañamiento y asistencia de emergencia hasta su estabilización, articulando la labor con los actores humanitarios y coordinando la protección y la asistencia con la misma gente afectada por la crisis. 

 

PREDIÁLOGO

4. Cruzar orillas ofreciendo espacios de escucha a líderes influyentes de los grupos antagónicos para explorar la disposición de las partes a dialogar:  Establecer contacto uno a uno con las personas identificadas en el mapa de actores y liderazgos legitimados, representativos e influyentes dentro de cada grupo; generar un espacio de encuentro (Iglesia que sale al encuentro) para la escucha; explorar con las partes el pliego de peticiones, posiciones, en qué aspectos muestran flexibilidad/radicalidad, temas de interés común o irreconciliables entre las partes, necesidades/intereses que los ponen en tensión o los acercan; establecer con los grupos condiciones indispensables para el diálogo.

5. Aclimatar y construir el derrotero (agenda, método tanto para convocar, cuidar el clima del diálogo, el desarrollo mismo del diálogo y para llegar y tramitar a acuerdos o consensos) en sesiones entre líderes y lideresas de grupos antagónicos para abrir paso al diálogo social: Preparar un espacio seguro (lugar neutro y clima fraterno) para sesionar entre líderes y lideresas de los grupos convocados y construir un borrador de ruta de diálogo.

6. Tener un gesto de Buena Voluntad: convocar a los líderes de los grupos a un espacio físico y emblemático de la Iglesia; celebrar al modo del Evangélico la confirmación de buena voluntad para el diálogo transformador; circular y difundir una especie de manifiesto de buena voluntad entre las partes.

 

DIÁLOGO SOCIAL

7. Primero, propiciar el diálogo intragrupal, es decir, la reflexión al interior de cada una de las partes: para ampliar la participación, unificar perspectivas y reivindicaciones; promover un borrador de agenda para una diálogo más amplio que valide y enriquezca la agenda que estaba preestablecida; plantear claramente el o los problemas que se busca solucionar; identificar, valorar, priorizar opciones de solución identificando pros y contras; busca apertura hacia la modificación de la “mejor opción” en el escenario intergrupal; documentar el resultado de cada sesión intragrupal como insumo para las sesiones intergrupales.

8. Después, promover el diálogo intergrupal: lo que significa facilitar el consenso entre las partes sobre las soluciones a los problemas identificados y reconocidos, las instancias de participación en la construcción de los mecanismos legales e institucionales para solucionarlos, y la corresponsabilidad en el control social. Es importante aclarar que estos dos pasos se realizan alternándose y no durante una única vez. A menudo será necesario que los grupos en diálogo intragrupal se logren poner de acuerdo sobre sus propuestas y demandas para ir al espacio intergrupal. Cuando éste último se ve paralizado por imposibilidad de llegar a acuerdos, será necesario volver en forma acompañada a los diálogos intragrupales para buscar alternativas y así sucesivamente hasta agotar todos los puntos de la agenda acordada entre las partes. 

 

GERMINAR

9. Definir acuerdos: esto significa acordar soluciones sobre temas de agenda de diálogo, mecanismos de implementación (marco legal, responsabilidades en la implementación) y de verificación, seguimiento y monitoreo a la implementación de lo acordado, cuando se han agotado los puntos de la agenda. Conlleva hacer una revisión general de los acuerdos; escribirlos en un documento oficial de acuerdos; construir la ruta de articulación de resultados entre los diálogos territoriales y el diálogo nacional; definir la estrategia pedagógica y de comunicación para socializar ampliamente los acuerdos, la ruta de implementación, los mecanismos de verificación, las formas de participación y las implicaciones para las partes.

10. Aprovechar mecanismos ya existentes y/o apoyar la creación de estos en territorios que no los tienen o que están inactivos: esto es definir en qué estructura u organización ya existen para no crear más instancias; asumir la tarea de cuidar lo acordado; resignificar y fortalecer los Consejos Territoriales y Nacional de Paz, Reconciliación y Convivencia como la instancia para dar participación en la construcción de los lineamientos de política pública definidos en los acuerdos del diálogo social; crear y fortalecer mecanismos de verificación y pedagogía social para mantener el diálogo social como vía de construcción de paz.

 

ABONAR

11. Emprender iniciativas comunes entre las partes que han estado en confrontación que, respondiendo a necesidades comunes, ayuden a construir confianza entre las partes: acompañar la implementación de lo acordado con iniciativas entre grupos que han estado confrontados y las instituciones de orden local y regional, para afrontar y resolver necesidades comunes mientras reconstruyen el tejido social; identificar con las comunidades iniciativas que consideran responden a necesidades comunes de las partes; explorar la viabilidad de las iniciativas en Planes Territoriales de Desarrollo, con el sector privado, cooperación internacional; concertar la gestión y desarrollo; emprender las iniciativas cuidando la interacción positiva Sociedad Civil-Institucionalidad-Sector Privado.

12. Firma del contrato social: lograr un contrato social o pacto por la vida y la paz en las comunidades; verificar que la redacción del documento esté con base en el consenso de los actores en diálogo; firmarlo en presencia de líderes religiosos, autoridades, sociedad civil, empresarios, medios de comunicación.

 

MANTENER Y CUIDAR LA SIEMBRA

13. Dar sostenibilidad a lo acordado a través del tiempo: construir una matriz de acuerdos caracterizando pasos, actores/instancia responsables, plazos acordados, niveles de responsabilidad que faciliten el seguimiento y las consecuencias de no cumplir con lo acordado por las partes; dar seguimiento periódico al Contrato Social a través de las instancias definidas; realizar reportes y boletines de prensa periódicos para mantener a la población y la sociedad general informada sobre avances y/o dificultades.

 

Esas etapas y sus procesos, en esta metodología, tienen, entonces, la finalidad de conseguir restablecer la amistad social, mediante actividades que son guiadas por posibilitadores neutrales del diálogo que, necesariamente, deben formarse para acompañar y dinamizar los pasos.

“Trabajamos bajo la metáfora del proceso de la siembra porque en Fratelli Tutti el Papa Francisco dice que hay que abonar a partir del diálogo para que el fruto sea la amistad social. Pero para posibilitar germinar la amistad social, hay que sembrar antes la semilla del diálogo social. Y para sembrar, hay que reconocer las características del terreno y saber qué se ha sembrado previamente en ella, para pasar a preparar la tierra donde se va a plantar, sembrar, cuidar el proceso de germinación, abonar de nuevo la tierra y mantener la siembra y el cultivo.

Esto, entonces, en el diálogo social es identificar quiénes están participando y sintiendo los dolores, sus posturas, sus reclamos, sus acciones y reclamos presentes y anteriores; entender qué, por qué, cómo y desde cuándo existe y se está manifestando el conflicto; preparar un proceso de diálogo acompañarlos al interior de los grupos y en el diálogo entre ellos; buscar, establecer y comunicar los consensos; y seguir acompañando para garantizar el cumplimiento y la sostenibilidad de lo acordado, para que no se pierda la confianza, se recaiga en los dolores y se cree una cultura de no violencia.

Este proceso no es fácil, pero lleva poco a poco a tender puentes, a cruzar orillas, a hacer viable el contacto y el relacionamiento con las partes, a legitimar el rol de la Iglesia en la construcción de paz. Y para ello, quien oriente el proceso debe prepararse y preparar a los y las participantes para que el diálogo no se asuma como una catarsis o para insultarse; el diálogo es para llevar propuestas e ideas, para exponer argumentos, para debatir con el fin de construir. Es preciso, entonces, aclimatar; ayudar a hacer un reconocimiento previo de lo que significa un proceso de diálogo para superar el odio, propiciar la buena voluntad, llegar a acuerdos, ponerlos en marcha y ejercer una veeduría sobre su cumplimiento.”


Rosa Inés Floriano, directora editorial y pedagógica de la metodología

 

La formación de los y las acompañantes del proceso, aborda qué hacer durante cada una de esas seis fases, para que desarrollen cada una de ellas actividades distribuidas en cuatro momentos pedagógicos claves dentro de la estrategia de intervención del SNPS-CC, que integra y desarrolla el método pastoral Ver-Juzgar-Actuar: 

  1. Evocar la vida: momento inicial de la propuesta metodológica, en el que se pretende partir de la vida misma de los agentes y participantes de los procesos, lo cual busca garantizar que la formación no se derive de conceptos que se quedan a ese nivel, sino que éstos lleguen a alimentar y enriquecer la misma vida y, con ello, avanzar en la formación al nivel de la conciencia de las personas. 

  2. Comprender la vida: momento metodológico en el que la experiencia de cada uno de los y las participantes, se ve enriquecida y resignificada a partir de los aportes conceptuales y teóricos desde las Ciencias Sociales o de experiencias pastorales ya realizadas. 

  3. Discernir la vida: en este tercer momento metodológico, la experiencia y a enriquecida con los aportes de las Ciencias Sociales, se ve iluminada desde el pensamiento de la Iglesia, a partir de los valores del Reino como criterio de lectura, de interpretación de la realidad y de interpelación profética para decantar lo que clama conversión en la realidad. 

  4. Celebrar la vida: finalmente, si se parte de la vida para elevarse luego a las categorías conceptuales y la iluminación, es fundamental que, a través de la metodología, se regrese a ella para garantizar que la formación quede incorporada en la conciencia, las líneas de pensamiento, los criterios de juicio y, desde esta dimensión profunda, la persona pueda aplicar lo aprendido en su realidad y en la animación de experiencias de diálogo y Amistad Social. Se trata, entonces, de hacer un acto celebrativo cargado de signos que la gente aprecia y valora, para que se reafirme lo aprendido y se apropie a manera de sello, de compromiso a actuar. 

 

Además, la formación de quienes posibilitan y acompañan el diálogo, incluye el que comprendan la complejidad de los conflictos desde una análisis conceptual y contextualizado, para identificar niveles, dinámica s y actores, y se apropien de herramientas tanto para la lectura y la interpretación de las realidades, como para saber actuar desde una perspectiva cristiana sin propiciar más daño y desencuentro. 

En principio, la metodología se orienta a jurisdicciones eclesiásticas y a sus agentes de pastoral, pero la Iglesia comparte sus experiencias y conocimientos con personas y organizaciones que, si bien no hacen parte de ella, buscan la paz, el bienestar social y la defensa de la vida. 

 

Para llegar a un gran proceso de diálogo nacional, nosotros sugerimos comenzar por pequeños gestos; es decir, por diálogos a pequeña escala, con las alcaldías locales, con las juntas de acción comunal, entre jóvenes de primeras líneas, en los barrios… El proceso mismo del diálogo es cuando brota la plantita, cuando se alimenta con agüita, cuando se cuida eliminando las malezas o lo que pueda dañar la plantita… y ya después, tras la cosecha, se pueden sacar hijitos o piecitos de esas plantas ya fortalecidas, para sembrar en otros terrenos, en mayor cantidad y con mayor alcance. Así el diálogo social puede expandirse y, con él, lograr la amistad social que necesitamos para construir paz.”
Rosa Inés Floriano, directora editorial y pedagógica de la metodología

La experiencia de Colombia, entre mayo de 2021 y junio de 2022, ha sido evaluada de forma cualitativa, con los actores involucrados, con base en las dificultades, los tropiezos, los aciertos y los logros de la experiencia. Sólo tras ese proceso, se procedió con la escritura del manual para formar constructores de amistad social. 

 

Floriano Correa, R.I., Roldán Solano, W. y Bamat, T. (2022) Diálogo para construir la Amistad Social. Guía práctica para agentes de Iglesia artesanos de paz y constructores de amistad social. Bogotá: Secretariado Nacional de Pastoral Social – Caritas Colombiana. En edición.

 

Secretariado Nacional de Pastoral Social – Caritas Colombiana (SNPS-CC)

Teléfono: (+571) 437 7150
snpscol@cec.org.co 

escuchamostuopinion@cec.org.co

 

Asesora

Rosa Inés Floriano

 

Fotografías

FICONPAZ

 

Consultores

Gloria Londoño • Carlos Henao

FICONPAZ

 

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Septiembre 2022