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Los duelos, los dolores, las rabias, las pérdidas, las inconformidades, las preguntas sin resolver, el miedo al olvido y los sentimientos de culpabilidad requieren gestionarse para que las reacciones no desencadenen nuevos conflictos y daños hacia la misma persona y hacia los demás. Por ello, quienes afrontan de manera directa o indirecta diversos tipos de situaciones donde la persona se siente víctima, necesitan comprender lo que implica el perdonar y poner en práctica el perdón; un perdón multidimensional, un perdón sanador, un perdón con memoria, un perdón radical que lleve a la reconciliación y a transformar positivamente la vida individual y comunitaria.

 

De ahí que en El Salvador, desde 2019, se esté impulsando la aplicación de una propuesta llamada Perdón Radical, inspirada en las recomendaciones y reflexiones de Coling Tipping, autor de la metodología y del libro del mismo nombre, quien en 1997 escribió la primera edición de su obra y un año después comenzó a realizar los talleres, creando, poco después, el Instituto para el Perdón Radical en Estados Unidos, entidad que ha irradiado su propuesta en países como Alemania, Australia, España, Francia, Polonia, entre otros.

La adaptación al contexto y a las comunidades atendidas por la Diócesis y las Hermanas de La Asunción, en el departamento de Chalatenango, en El Salvador, ha significado el desarrollo de un proceso iniciado en el municipio de San José Las Flores, en el que se aplica la plantilla o modelo de actuación original del Perdón Radical y se complementa con técnicas de Educación Biocéntrica, logrando tener resultados significativos para gestionar el perdón espiritual y la reconciliación entre personas que han tenido que pasar por dolorosas vivencias.

 

Participantes

Personas jóvenes y adultas que han sufrido diversos tipos de violencias, que en total libertad deciden si quieren vivir el proceso de perdonar, encontrando una enseñanza en la ofensa recibida, de forma radical.

 

País en el que se ha aplicado

El Salvador. 

 

Para aplicar en contextos

Rurales y urbanos, centros estatales de atención a víctimas, centros de privación de libertad, grupos de iglesia, contextos comunitarios.

 

Autor(a/es)

Coling Tipping (metodología original); Ana Irma Quijada (metodología adaptada para la construcción de paz).

 

Año de creación

1997 (metodología original); 2018 (metodología adaptada).

 

Entidad que la impulsa

Cáritas de El Salvador.

 

Objetivos de Desarrollo Sostenible a los que aporta

No. 3: Salud y Bienestar, en tanto el perdón aporta a la salud mental; No. 16, de Paz, Justicia e Instituciones Sólidas, pues evita nuevos ciclos de violencias que atenten contra la paz.

PUNTO DE PARTIDA

Necesidad y solución

 

El Salvador, como muchos de los países centro y suramericanos, ha tenido una historia marcada por guerras y confrontaciones armadas, internas y externas, que han limitado la prosperidad, la cohesión social, el bienestar y el desarrollo humano y social, desencadenando hechos, culturas y dinámicas de violencias, injusticias e inequidades que perduran.

 

El departamento de Chalatenango, durante el conflicto entre la guerrilla y las fuerzas oficiales en el siglo XX, fue una de las regiones más afectadas por las masacres y los desplazamientos forzados; de ahí que la Iglesia católica haga una fuerte presencia en la región para mitigar las consecuencias que aún hoy viven las comunidades y consolidar en la región y el país la anhelada paz.

 

La Diócesis de Chalatenango y la comunidad de las Hermanas de La Asunción son actores eclesiales que trabajan de forma activa y sin pausa por la reconciliación, procurando ayudar a sanar heridas y secuelas psicológicas, lo que significa alivianar las cargas anímicas y las fracturas en el relacionamiento comunitario causadas por los miedos, las tensiones, los peligros, las ansiedades, las heridas de las acciones violentas y, también, ocasionadas por circunstancias desencadenadas tras los Acuerdos de Paz de Chapultepec, en 1992, entre el Gobierno nacional y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), que provocó la culminación de la Guerra Civil, entre ellas: los reencuentros entre familiares cercanos (padres, madres, hijos, hermanos) que fueron separados por el conflicto y que se unen tras muchos años o décadas para retejer los lazos; por la concurrencia en las poblaciones, e incluso al interior de los hogares, de partidarios de las guerrillas y otros de las fuerzas estatales, o bien, de víctimas y antiguos victimarios; las incomprensiones entre los adultos que vivieron los hechos y los niños y jóvenes que, al no haberlos afrontado, no vislumbran o dimensionan las secuelas de sus mayores.

 

Por eso mismo, la Diócesis y las Hermanas, de la mano de una de sus más activas colaboradoras, la psicóloga Ana Irma Quijada, comenzaron en 2018 a pensar en el diseño de una metodología orientada a buscar la reconciliación. Y fue así como nació la fusión entre la metodología Perdón Radical, propuesta por el pedagogo inglés Tipping, y la propuesta metodológica de la Educación Biocéntrica sugerida por el chileno Rolando Toro; se trata pues de una experiencia incipiente en el campo de la construcción de paz, pero se recoge en esta caja de herramientas por los efectos positivos que ha tenido en grupos de jóvenes y adultos en El Salvador.

 

Esta, como toda propuesta para construir paz, parte del principio de respeto incondicional por la dignidad de todo ser humano, lo que implica atender y considerar sin distinciones, prejuicios, favoritismos y juzgamientos, los sentimientos, pensamientos y comportamientos de las personas que son originados por las experiencias límites vividas.

 

Respetar dicha dignidad es asumir que toda persona tiene potencialidades que le permiten sobreponerse a los daños ocasionados por las violencias o por hechos dolorosos y traumáticos, empoderarse frente al dolor, y que lo que necesita son espacios y oportunidades para la recuperación emocional, la expresión de las sensibilidades y pensamientos alrededor de lo vivido, la toma de conciencia frente a las reelaboraciones e interpretaciones que se han hecho de la propia historia, la manifestación de forma simbólica de las huellas que han quedado en sus cuerpos y en sus entornos, el emprender una senda espiritual para reelaborar los recuerdos, el replantear y resignificar el pasado y la propia vida, el restaurar la capacidad de asentarse en los sentimientos positivos y construir e integrar cambios para el disfrute de la existencia.

 

Finalmente, se parte de la convicción de que el perdón es una decisión personal, individual; que no se impone, que no se obliga, y que es un proceso liberador que respeta el ritmo del individuo. También, que no significa olvidar o no buscar justicia, sino desarrollar capacidades y habilidades que favorezcan el cambio de esas actitudes, sentimientos y pensamientos negativos hacia quien o quienes causaron las ofensas o hacia quienes se proyecta el propio dolor, así como la generación de condiciones para reconciliarse con la vida, consigo mismo, con los demás y con el ser divino que guía y constantemente muestra el camino del amor y la unidad con todo cuanto existe. 

 

La meta

Contribuir a que cada persona favorezca su recuperación emocional, perdonándose y perdonando a quienes considera que le han causado dolor, como primer paso para sanar y continuar con una vida libre de violencia, resentimientos y dolores. Esto, como paso esencial para vivir en paz consigo mismo y construir la paz tan anhelada en la humanidad. 

 

Los objetivos

Básicamente, el objetivo es lograr que cada persona que necesita y quiere perdonar, logre responder de forma conceptual y vivencial las siguientes preguntas:  

  • ¿Cómo lograr el perdón radical como un instrumento de cambio en mi vida?

  • ¿Cómo liberarme de mis emociones conflictivas y angustiantes?

  • ¿Cómo lograr sentirme en total libertad, desarraigarse de las emociones que me hacen daño, y reconocer, ampliar y practicar otras que me redimen y me dan felicidad?

  • ¿Cómo lograr sentirme acompañado/a - liberado/a?

Hablamos mucho de darle espacio a las víctimas, pero no se lo damos realmente; cuando empiezan a hablar les decimos: ´cálmese´, ´sí, pero´, ´pero comprenda que´, ´esto pasa por algo´, ´es la voluntad de Dios´, no dejamos que la víctima se exprese y diga lo que tiene que decir, con las palabras y las emociones con las que lo quiere expresar. El Perdón Radical deja que la víctima hable, cuente la historia tal como la percibió. Es darle espacio para decir lo que quiera sobre esa percepción de lo vivido, que ella misma se dé permiso de decir  y valorar lo que sintió, para que eso mismo la lleve a releer las situaciones, identificar las percepciones, sentir las emociones, honrar su humanidad aceptando los propios sentimientos, reconocer los juicios que hacemos de las otras personas, hasta llegar a colapsar la historia que se ha contado, que es totalmente cierta, pero que necesita ser reinterpretada para que no cause sufrimiento. Posteriormente, se revisan las convicciones negativas que se tienen, para identificar nuestro propio sistema de creencias, y a partir de ahí, poco a poco, se lleva a la persona a replantear la historia y a asumir cambios en la vida; cambios basados en nuevos sentimientos para construir el presente con armonía y un  futuro también libre de miedo.”

Psicóloga Ana Irma Quijada,  2021

Como se mencionó, la metodología de Perdón Radical y Reconciliación, en procesos de construcción de paz es producto de un encuentro entre las propuestas del método  Perdón Radical de Coling Tipping (traducido al español por Lola Lucía, quien fuera entrenada personalmente por Tipping) y las de Educación Biocéntrica y/o la Biodanza, “un sistema de integración humana, renovación orgánica, reeducación afectiva y reaprendizaje de las funciones originarias de vida en ambiente enriquecido que consiste en inducir vivencias integradoras por medio de la música, el canto, el movimiento y de situaciones de encuentro en grupo”, como la definió su creador, Rolando Toro.

Esta experiencia vivencial ha sido estructurada por la psicóloga Ana Irma Quijada, quien fue acompañada por Lola Lucía y por los maestros de Biodanza, Osvaldo Marcón y Nélida Pérez.  Ana Irma repensó cómo desarrollar estas dos herramientas sanadoras, para unir estas dos herramientas sanadoras, sin perder la esencia de cada una, a partir de sus propios procesos, primero que todo, consigo misma, más tarde con las hermanas de la comunidad de La Asunción, y después, con jóvenes y adultos que son facilitadores de los procesos educativos comunitarios y de pastoral que las hermanas lideran y acompañan, con la idea de “sanar a quienes con otros hacen las veces de sanadores” o, en otras palabras “enseñar a perdonar a quienes conducirán procesos de perdón”.

Para ello, se ha trabajado con diversos grupos para formar a quienes luego van a acompasar la metodología con las comunidades, lo que consiste en participar en talleres que permiten vivenciar y comprender los pasos del Perdón Radical y de la Educación Biocéntrica.

 

Contar la propia historia

Pasos de la plantilla del Perdón Radical

Como lo recoge en sus escritos y traducciones Lola Lucía, el Perdón Radical sugerido por Tipping se guía por una plantilla con seis pasos que pueden ser dados de manera individual o grupal, y que progresivamente, a medida que logra el objetivo de cada uno, ayuda a “sacar, elaborar o disolver lo que no se necesita seguir cargando”, como explica Ana Irma.

 

Los pasos son los siguientes: 

1

Esto es escribir o verbalizar la historia que causa dolor  desde el punto de vista o paradigma de la víctima. Contar la historia como si se estuviera compartiendo con otra persona lo que ocurrió o lo que está ocurriendo.

Sentir las emociones

y honrar la propia humanidad

Se trata de reconocer y aceptar de forma amorosa los sentimientos causados por la historia, dejar de juzgarlos, entender que se tiene derecho a esas emociones.

De considerar que nadie puede hacer sentir nada, sino que los sentimientos son reflejo de cómo cada persona ve, siente e interpreta la situación. Es el momento de aceptar el propio malestar como una señal de algo que reprime el amor por uno mismo y los cambios en la propia vida.

2

Colapsar la historia

A esta etapa se llega cuando la persona está dispuesta a sentir la experiencia de una forma

más profunda; a reconocer que aquello que llamamos “alma” a veces anima a “inflar” o a reinterpretar la historia en torno a un evento o situación. Por tanto, este es el paso para “liberar la energía” que rodea la historia, separando los hechos de las interpretaciones que uno mismo elabora de ellos. A partir de ahí se toma consciencia de las interpretaciones y el daño mayor que pueden causar.  

Es una etapa para tender puentes entre las convicciones que magnifican las sensaciones de dolor y separación, y el crecimiento espiritual como reencuentro consigo mismo, dando a la persona la posibilidad de darse permiso para “soltarse” de esas creencias limitantes  y abrazar nuevas posibilidades, reconociendo y aceptando sus recursos o dones. 

3

Avanzar hacia el

nuevo planteamiento

En esta etapa, “las afirmaciones reconocen que cuando estamos molestos con una persona, significa que ésta nos está devolviendo el reflejo de lo que más rechazamos en nuestro interior y que, a su vez, lo proyectamos en ella. Al abrirnos y tomar consciencia de que esa persona nos da la oportunidad de aceptar, amar y transformar esa parte nuestra que hemos reprimido o condenado, en este sentido, comenzamos a tener una mirada sanadora y verla como un ángel que está para nosotros, no en contra de nosotros”, indica Ana Irma.

4

Afirmar el

nuevo planteamiento

Tras esa búsqueda hecha en el paso anterior, el ejercicio consiste en plantear de nuevo la

situación inicial, pero manifestando la percepción distinta del mismo acontecimiento y, de ser posible, expresar la enseñanza que se devela.

Si no se logra una nueva interpretación de tu situación, no es problema.  Es importante recordar que pueden hacer falta varias plantillas sobre el mismo tema o con la misma persona para llegar a sentir la perfección en lo vivido; lo esencial es ser honesto consigo mismo y saber que no hay respuestas correctas o incorrectas, sino el valor que se manifiesta en el proceso

5

Integrar el cambio

Este último paso permite dejar las palabras, los pensamientos y los conceptos; solamente es sentir el amor. Al enlazar la verdad con ese amor se produce la libertad.

Las energías de confrontación posiblemente han cambiado y se pueden perdonar las proyecciones que se han hecho, con otras personas y consigo mismo.

Es importante honrarse a sí mismo por hacer este trabajo, dejar que el proceso de perdón lleve el tiempo que necesite, ser pacientes y a su vez determinantes.

Es el momento de llegar a reconocer la unicidad, de rescatar aprecios y gratitudes y de encontrar razones para reconocerse como un ser espiritual que vive en el propio cuerpo la experiencia sanadora del perdón.

6

Así, estos pasos permiten sanar las relaciones personales; soltar la ira y la culpabilidad, y encontrar la paz en cualquier circunstancia por difícil que sea.

“El perdón radical propuesto por Tipping es hacer un proceso de perdón de corazón, desde la dimensión espiritual, cuando cambiamos la perspectiva y vemos la posibilidad de ´lo que consideramos nos hacen A nosotros, en realidad lo hacen POR nosotros´.

 

En esta propuesta, que valora también otros tipos de perdón, perdono porque reconozco que la otra persona no hizo nada ni bueno ni malo, sino que perdono porque viví una experiencia que tuve que afrontar, y que ella me permite aprender algo para transformar mi presente y mi futuro, aunque haya sido una vivencia sumamente dura. Es perdonarme y perdonar; dejar de sentirme víctima y darme cuenta de que en esa experiencia dolorosa hay un regalo para mí, para mi familia, para mi comunidad, para el país.

 

No es entrar a calificar el hecho como justo o injusto, porque estaría tomando partido, sino de aceptar el hecho vivido, descubrir qué aprendo de ello, cómo salir fortalecido frente al hecho, buscando relaciones no tóxicas y una justicia desde una posición de no violencia.  Por tanto, no es un perdón que implique olvido o apostar por la impunidad, sino buscar una justicia que lleve a la otra persona a vivir ese momento de perdonar y perdonarse para transformar su propia vida” .

 

Psicóloga Ana Irma Quijada,  2021

Pasos de la plantilla del Perdón Radical

Aportes de la Educación Biocéntrica

y/o Biodanza

El Perdón Radical implica asumir un estilo de vida basado en la reconciliación con uno mismo, entendiendo los hechos vividos, las interpretaciones y reelaboraciones que se han hecho con el tiempo, no siempre de forma objetiva. También, dimensionando los efectos en el propio ser, incluso en la dimensión corporal y en la salud física y mental.

De ahí que se haya optado por la Educación Biocéntrica como técnica complementaria en los talleres que se realizan en procesos de construcción de paz en El Salvador, pues esta parte del principio de que la danza con músicas específicas, haciendo movimiento integrados, permite vivencias integradoras de tipo metabólico, neuroendocrino, inmunológico y existencial. Vivencias que, de acuerdo con la Organización Internacional de Biodanza Sistema Rolando Toro, se caracterizan por:

Pasos de la plantilla del Perdón Radical

La integración humana

El proceso de integración actúa mediante la estimulación de las funciones primordiales de la conexión con la vida, que permite a cada individuo integrarse a sí mismo, a la especie y al universo.

La renovación orgánica

Es la acción sobre la autorregulación orgánica, inducida principalmente mediante estados que activan

procesos de reparación celular y regulación global de las funciones biológicas, disminuyendo los factores

de desorganización y estrés.

La reeducación afectiva

Es la capacidad de establecer vínculos con otras personas.

El reaprendizaje de las funciones originarias de la vida

Es aprender a vivir a partir de los instintos. El instinto es una conducta innata, hereditaria, que no requiere aprendizaje y se manifiesta mediante estímulos específicos, tiene por objetivo conservar la vida y permitir su evolución (por ejemplo instintos de lucha y fuga; hambre y saciedad).

Las vivencias integradoras

Es una experiencia vivida con gran intensidad en el aquí-ahora y con calidad ontológica (se proyecta sobre toda la existencia). Las vivencias son integradoras porque tienen un efecto armonizador en sí mismas, y están orientadas para estimular los potenciales de vitalidad, sexualidad, creatividad, afectividad y trascendencia, denominados Líneas de Vivencia.

La Educación Biocéntrica, entonces, se integra, a los ejercicios que propone la plantilla del Perdón Radical en diferentes momentos, consiguiendo que el movimiento y la danza dinamicen el proceso personal y grupal.

 

Dinámica

Para implementar la metodología se han conformado hasta el momento dos grupos de formadores, y con ellos se ha aplicado y evaluado la propuesta. Para ello, se han realizado talleres presenciales (de 6 sesiones o más), con una intensidad de 4 horas o más, en los que se trabajan las ideas de lo que es el perdón, muchas de ellas erradas al creer que se trata de olvidar, lograr la amistad entre el agresor y el agredido o eliminar mágicamente los sentimientos negativos, para llegar a comprender el perdón como el camino para aprender la lección que dejan los hechos violentos o traumáticos, para liberarse de lo que a cada persona le genera un sufrimiento innecesario y para transformar ese dolor en aprendizajes que llevan a la persona a un estado de consciencia para no cargar con lo negativo, sino para darse la oportunidad de afrontar con esperanza y nuevos ánimos el presente y el futuro.

 

En esos talleres, además, las y los participantes en formación reconocen también que cada persona que se enfrenta al perdón, puede tener diversas reacciones que no les permiten soltar los resentimientos o los dolores, para animar, al ritmo propio, a derribar los recelos que se tienen hacia el perdón.

 

Así mismo, se ponen en práctica la plantilla del Perdón Radical y los ejercicios corporales, lo cual lleva a los y las participantes no solo a vivir la experiencia del perdón, a sentir y vivir lo que eso implica, sino también a hacerse preguntas sobre cómo y para qué orientar a otros para afrontar ese proceso.

 

Los encuentros tienen, entonces, la siguiente dinámica:

  • Ejercicio de saludo y de reconocimiento de los miedos e ideas que se tiene frente al tema del perdón.

  • Ejercicio práctico para reconocer hechos y personas que se necesita perdonar.

  • Técnicas para transitar el proceso o camino del perdón, tomando solo un hecho o persona que haya causado dolor para aplicar la plantilla.  Es bueno comenzar perdonando algo “liviano” o con alguien que no genere tanto resentimiento, esto permite familiarizarse con la metodología y poder perder el miedo a afrontar el perdón de hechos más complejos. 

  • Ejercicios de Educación Biocéntrica o Biodanza para salir de cada encuentro con una actitud de esperanza y que se experimente la resiliencia de entrar al dolor, transcenderlo y volver a la alegría de vivir.

Los impactos de esta metodología, hasta el momento, no han sido monitorizados y analizados de manera formal. Hasta el momento, se ha hecho la formación de formadores y una evaluación interna basada en el análisis de percepciones. En 2022 se comenzará a implementar con comunidades y se emprenderá el proceso de sistematización. Posteriormente, se tiene previsto evaluar impactos desde dimensiones individuales y comunitarias.

 

Quienes están comprometidos con esta misión del perdón, también están dispuestos a usar la plantilla en sus vidas, con el fin de mantenerse alejados del camino del odio y acompañar a otras personas en reencontrarse con el amor. 

 
 

Toda persona puede perdonar; tiene la capacidad para hacerlo, por más fuerte y agudo que haya sido lo vivido. Por tanto, esta metodología puede ser implementada con grupos de personas jóvenes o adultas.  No obstante, también es importante reconocer que cada persona tiene sus propios ritmos para perdonar y para perdonarse; para llegar al punto de aprender de las experiencias vividas.

 

Por tanto, cualquier entidad puede implementar esta metodología, aprendiendo su sentido, sus procedimientos y sus limitaciones, para lo cual Cáritas de El Salvador puede ayudar a acercarse a ella, disponiendo de personas formadas para formar a otros.

Requisitos

Los únicos requisitos para implementar la metodología son: determinación de perdonar, además de ropa cómoda, papel, lapicero, un espacio amplio, grabadora o teléfono celular que  permita poner música y una copia de la plantilla propuesta por Tipping.

La adaptación metodológica para construir paz no cuenta aún con materiales informativos y didácticos propios que apoyen los procesos, pero las herramientas y los métodos utilizados como referencias han sido ampliamente validados. 

Se pueden consultar:

 

Articulación y enriquecimiento de la metodología del Perdón Radical y Reconciliación con los principios y dimensiones de la

Pastoral Social Transformadora 

Sin duda, el diseño y la implementación de la metodología de Perdón Radical y Reconciliación para la construcción de paz, se ha fortalecido con la experiencia de Cáritas de El Salvador, liderando procesos y acciones desde los principios de la Pastoral Social Transformadora (PST), integrándose a ellos y, a la vez, fortaleciéndose por los aprendizajes obtenidos. 

 

  • En los años 2014 y 2016, se implementó un proceso de formación y capacitación en PST en el ámbito Interdiocesano, con siete Cáritas diocesanas, formando agentes de pastoral, sacerdotes, personal técnico y algunas religiosas, con el apoyo del clero diocesano, la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) y el Secretariado Latinoamericano y del Caribe Cáritas (SELACC). Esto permitió conformar con 85 agentes, equipos levadura animadores para el fortalecimiento y la organización de la pastoral social en las parroquias, vicarías y diócesis.

  • Entre 2013 y 2019, desarrolló la dimensión de Familias Fuertes y Juventudes, mediante la capacitación de 1.167 facilitadores de familias fuertes y justicia restaurativa, lo cual permitió replicar la formación en 61 parroquias, 32 comunidades y 6 centros educativos, con 1.220 familias. Esto permitió resultados importantes en asuntos de comunicación, confianza, diálogo, erradicar todo tipo de violencias, reconstruir el tejido y construir mejores relaciones en todos ámbitos.

  • Entre 2016 y 2019 desplegó en el país nuevos procesos de formación y acompañamiento terapéutico en la restauración de fuerzas vitales humanas. Las Hermanas de la Asunción, a petición de la Diócesis de Chalatenango, comenzaron entonces a articularse con Cáritas de El Salvador en la Pastoral de Acompañamiento. Además, un equipo de 10 personas de diferentes diócesis participó en dos eventos en Honduras con la directora del IFHI, con el apoyo de las Hermanas, de Marillán de Honduras, de las Hermanas de Notre-Dame y la dirección del Instituto de Formación Humana Integral (IFHI) de Montreal, Canadá, buscando formar para la sanación traumática y profundizar en las fuerzas vitales humanas.

  • Entre 2018 y 2019 se creó la Pastoral de Acompañamiento a Víctimas de las Violencias, a petición de los diferentes grupos en los procesos de formación antes mencionados, con laicos, sacerdotes, religiosas y personal técnico, quienes observaban la necesidad en los ámbitos personal, familiar y en la feligresía, buscando ayudar a sanar desde la escucha. Así, con la contribución de la Diócesis de Acapulco, México, con experiencia significativa, se realizaron seis talleres con la participación de 75 agentes, entre ellos representantes de las Hnas. de la Asunción de las Cáritas Chalatenango, con quienes se tiene apoyo, comunicación y coordinación. Posteriormente se realizó un encuentro para compartir aprendizajes, encontrar puntos en común y establecer acciones de colaboración en la construcción de la Pastoral de Acompañamiento. Es allí cuando se empieza a pensar en la metodología del Perdón Radical, con la ayuda de la psicóloga Ana Irma Quijada, enriqueciéndola con las capacidades de los formadores capacitados por Cáritas El Salvador en este y en procesos anteriores.

  • Entre 2019 y 2021, con el objetivo de fortalecer la dimensión de Pastoral de Acompañamiento y dar respuesta a las necesidades de escucha, de sanar y de acompañar a las personas, familias y los agentes de pastoral, se decidió y coordinó con la misma Ana Irma hacer este proceso de sanación con la metodología de Perdón Radical, de manera presencial, durante el año 2020. Se contó con la participación de 55 agentes de pastoral, algunos sacerdotes, religiosas y personal de las Cáritas diocesanas. Debido a la pandemia del Covid-19, se realizaron dos talleres presenciales y se continuó de modo virtual. En enero de 2021 se clausuró el proceso con 35 de las personas, quienes destacaron que les había ayudado a sanar heridas y, también, a afrontar las circunstancias difíciles que impuso la misma pandemia.

  • En noviembre de 2020, se realizó un conversatorio virtual entre los capacitados en Perdón Radical y reconciliación con Lola Lucia, impulsora de la experiencia y vivencia de la metodología, con el objetivo de compartir experiencias, testimoniar la sanación de algunas participantes y profundizar sobre la metodología.

  • Ya en 2021, dadas las necesidades encontradas como deuda histórica por parte del Estado con las atenciones a las víctimas de violencias, el equipo de PST de la Oficina Nacional de Cáritas de El Salvador organizó un equipo multidisciplinario de apoyo y referencia de casos, con la participación de los equipos de escucha parroquial existentes y el apoyo de los mismos profesionales formados; en este proceso se contó también con la contribución de Ana Irma, para el cuidado y el fortalecimiento de los miembros de los equipos.

  • También se ha desarrollado un pilotaje en una parroquia, mediante tres jornadas con agentes de pastoral, donde se evidenciaron buenos resultados en cuanto a sanación, auto perdonarse y perdonar por parte de algunos participantes. También se hizo otra experiencia con el personal de la Oficina Nacional, en total 30 participantes, enfocada en el manejo del estrés por la pandemia, el perdón radical y las pérdidas. Así mismo, se presentó en la primera feria de metodologías para la construcción de paz de LACRO, buscando compartir lo aprendido hasta el momento y complementar la metodología con las recomendaciones recibidas desde diversos expertos. 

 

Así pues, Cáritas de El Salvador está comprometida con promocionar y fortificar la metodología del Perdón Radical y Reconciliación en parroquias y diócesis, en procesos de sanación, perdón, reconciliación y construcción de paz, pues ha demostrado tener un potencial importante para mejorar la salud integral y la resiliencia en los equipos de escucha y acompañamiento.

Gabina Dubón de García

gdubon@caritaselsalvador.sv 

+503 77476419 

Coordinadora de Pastoral Social

Cáritas de El Salvador

Hna. Magdalena Arana - Hnas de La Asunción

magdalenaarana2013@gmail.com

 

Ana Irma Quijada
anairmaquijadapsicologa@gmail.com

 

Asesora 

Ana Irma Quijada

 

Fotografías

Equipo Perdón Radical

FICONPAZ

 

Consultores

Gloria Londoño • Carlos Henao

FICONPAZ

 

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