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Redes Vecinales de Solidaridad (REVES)
Metodología promover la cohesión y la solidaridad comunitaria en pro de atender las necesidades de las vecinas y los vecinos más vulnerables,
en época de pandemia o de calamidad colectiva

 

Redes Vecinales de Solidaridad (REVES), es un proyecto que pese a que tiene poco tiempo de diseño y desarrollo, ha tenido un impacto significativo en los dos últimos años, reconocido ampliamente en México, al responder a situaciones de vulnerabilidad surgidas o acrecentadas por la pandemia ocasionada por el Covid-19, apelando, sobre todo, a la cohesión y organización vecinal y comunitaria.

 

Dicha iniciativa – liderada por el Centro de Investigación y Acción Social (CIAS), Jesuitas por la Paz, obra social de la Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús, es posible gracias a alianzas con la Secretaría de Gobierno de México, diversos gobiernos municipales y organizaciones privadas nacionales y extranjeras de distintos niveles, como Cáritas Mexicana–, busca atender cuatro grandes necesidades emergentes en esta época:

  1. Vigilar y atender la salud emocional al interior de las familias, afectada por la incertidumbre, las afectaciones económicas, los duelos por la muerte de personas allegadas, el estrés por el confinamiento obligado o por la información especulativa, amarillista o inexacta, entre otras causas.

  2. Procurar la seguridad alimentaria de las personas más vulnerables.

  3. Fortalecer la economía local ante el cierre de establecimientos o cambio en las reglas de su operación.

  4. Gestionar adecuadamente la solidaridad para que, más allá de las necesarias campañas de recaudación de donativos, se establezcan políticas y procesos institucionales transparentes, efectivos y sostenibles para el cuidado, el rendimiento y la justa repartición de los recursos de las comunidades.

 

Su efectividad, en gran medida, se debe a que la metodología de las REVES se construye con pocos y sencillos pasos que pueden ser replicados por diversos grupos de vecinos.  También, porque se incentiva el rescate de las relaciones barriales; se cohesiona y canalizan rápidamente los esfuerzos y la creatividad; se mejoran los procesos de gestión comunitaria tanto de instituciones como de organizaciones sociales, y se promueve la protección entre ciudadanos ante la emergencia sanitaria.

DATOS GENERALES

Participantes

Personas, familias y vecinos afectados por la pandemia mundial, ubicados en diversas regiones, municipios y colonias de México, como Veracruz, Monterrey, Acapulco, Michoacán, Ciudad de México, Estado de México e Hidalgo. 


Puede ser utilizada también en caso de emergencias, calamidad pública o crisis que afectan a las comunidades. 

Países en las que se ha desarrollado

México

Para aplicar en contextos comunitarios en diversos niveles: 

  • Calles con casas y viviendas.

  • Unidades habitacionales o residenciales.

  • Colonias, sectores o localidades de los municipios.

  • Distintos niveles de división territorial de municipios, rurales o urbanas, en coordinación con entes municipales.

 

Año de creación

2020

País(es) en el que se ha aplicado

México

 

Entidad que la impulsa

Centro de Investigación y Acción Social (CIAS), Jesuitas por la Paz, obra social de la Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús de México, en alianza con la Conferencia del Episcopado Mexicano, la Secretaria de Gobierno de México y diversos gobiernos municipales. 

 

Autor(a/es)

CIAS Jesuitas por la Paz de México 

Objetivos de Desarrollo Sostenible a los que aporta

En términos generales, la metodología aporta a diversos ODS: al No. 1, de fin de la pobreza; al No, 2 de hambre cero y al No. 3 de salud y bienestar.

 

PUNTO DE PARTIDA

Problema y solución

La pandemia iniciada en 2020 por el COVID-19 ha dejado, desde enero de ese año hasta mediados de 2021, más de 194 millones de personas contagiadas en el mundo y 4.5 millones de fallecidas, siendo México el cuarto país con mayor número de decesos en el ámbito global. La reacción ha sido diferente en cada país, pero, en general, el confinamiento y el aislamiento físico obligatorio,  prolongado o por periodos cortos específicos, ha sido una medida frecuente de prevención y contención tomada por los gobiernos. Sin embargo, la pandemia y las estrategias para mitigarla, preservando ante todo la vida humana, han tenido efectos secundarios preocupantes de no fácil solución a corto, mediano y largo plazo: el hundimiento de la economía mundial, el aumento de la pobreza extrema, el deterioro de las condiciones financieras de las personas y familias que subsisten con trabajos informales, el cierre de empresas con el consecuente aumento del desempleo, el incremento de los problemas de salud mental y, como no, el acrecentamiento de manifestaciones de violencias al interior de numerosos núcleos de convivencia, son algunos de estos graves efectos.  

 

Tal situación motivó a la Provincia de la Compañía de Jesús en México a invitar a diversos actores públicos y privados para reflexionar conjuntamente sobre cómo contribuir, de forma oportuna, pertinente y sostenible a atenuar los efectos negativos en las familias y comunidades. Se reconocieron, entonces, tres realidades fundamentales: que los recursos económicos de la Iglesia, de la misma Compañía y de los entes públicos o privados nacionales o extranjeros, son limitados y no alcanzan para solucionar todos los problemas del país, en todos sus territorios; que el proveer recursos (alimentos y medicamentos, por ejemplo) si bien atiende necesidades momentáneas, no desarrolla habilidades en las personas y grupos sociales que contribuyan a solucionar corresponsablemente, con los gobiernos y las instituciones, los problemas emergentes; y que la Iglesia tiene capacidad territorial, presencia e información rigurosa (censos, por ejemplo), así como experiencias significativas, de las cuales se puede valer para liderar procesos de atención y formación.

 

Así nacieron las REVES, que básicamente están formadas por grupos de vecinas y vecinos que se organizan mutuamente para cuidarse, ayudarse y enfrentar la contingencia de manera más efectiva, priorizando a las personas y familias que más lo necesitan. Para ello, acuerdan y utilizan mecanismos de comunicación, soporte y ayuda, para vivir el aislamiento físico desde el acompañamiento solidario, pues así como urge cuidarse del contagio, también  apremia tomar conciencia de la importancia de los cuidados comunitarios para que nadie quede desprotegido.

“Centrar nuestros pensamientos en los demás, encauza nuestros talentos al servicio de quien más lo necesita y al desarrollo comunitario; esto permite conservar la salud emocional y hacer

un mejor uso de los recursos que tenemos”

Guía REVES

Los principios

Esta metodología surge tras cinco años de trabajar en la reconstrucción del tejido social en diferentes municipios de México.

 

Se inspira en la recuperación del valor del cuidado como principio organizador de la sociedad que hace posible el buen convivir; del reconocimiento de que las prácticas asistencialistas fomentan el individualismo y la desorganización ciudadana, y de la estimación de la responsabilidad ciudadana y la colaboración con sus autoridades locales como base del desarrollo.


La meta

Formar y capacitar comunidades para resolver procesos complejos, como lo es la crisis originada por el Covid-19.


Los objetivos

  • Construir una red de apoyo emocional durante la contingencia para prevenir crisis de depresión, pánico o estrés.

  • Monitorear la situación de las vecinas y los vecinos más vulnerables, como son las personas adultas mayores; además, quienes presentan alguna enfermedad crónica, como diabetes, hipertensión u obesidad, y, por supuesto, aquellos que han perdido su empleo o tienen alguna discapacidad.

  • Ubicar a las familias con antecedentes de violencia doméstica y tender redes de comunicación afectiva y cuidado, para prevenir situaciones de irritabilidad y/o agresión.

  • Colaborar con la satisfacción comunitaria de nuestras necesidades básicas de alimentación, abastecimiento de medicamentos, información verídica y seguridad.

  • Ayudar a la distribución solidaria de los apoyos externos que podrían llegar desde el gobierno o la Iglesia; y, organizarnos para avivar la esperanza frente a esta situación.

 

Es importante entender que esta metodología puede y debe aplicarse de manera escalonada, en los distintos niveles de organización natural comunitaria; o también, de organización territorial eclesial.  En el primer caso, la distribución y la dinámica es la siguiente:

 

Nivel 1: Calle o Unidad habitacional.

Los vecinos y las vecinas que vivan en una sola calle, de esquina a esquina y de ambas aceras, eligen una persona que ayude a establecer la comunicación con la coordinación sectorial de las redes. Quienes viven en unidades habitacionales o multifamiliares nombran, a su vez, un representante por unidad. A esta persona se le llama Enlace Vecinal, y tiene la misión de formar un grupo de WhatsApp (principal herramienta usada en el caso mexicano), que permita mantener comunicación entre todos y saber las condiciones de cada persona o familia.  También es el responsable de ubicar los recursos y talentos humanos que tiene su calle, como puede ser un doctor, una enfermera o un policía; monitorear la salud de los vecinos; monitorear y documentar situaciones de violencia; ubicar las necesidades apremiantes; animar la solidaridad vecinal; y, en casos graves, solicitar apoyo al enlace sectorial. 

 

Nivel 2: Colonia, sector o localidad.

Los enlaces vecinales forman un segundo grupo de WhatsApp, a cargo de una persona designada para ayudar a establecer la comunicación con las autoridades de la Coordinación Municipal. A esta persona se le llama Enlace Sectorial, y puede ser alguna autoridad civil o religiosa del lugar. Los vecinos que viven en localidades rurales tienen también un enlace por localidad. 

 

Dichos enlaces tienen, entonces, como misiones: animar la organización de las redes vecinales en su sector; mediar en alguna dificultad que tenga la red, vía grupo de WhatsApp; brindar contención emocional a quien lo necesite; mantener comunicación con el policía de su zona; canalizar los apoyos solicitados al enlace municipal.

Nivel 3: Municipio.

Es importante que, desde un inicio, se acuerde entre las instituciones que participan en el proyecto, qué instancia será la encargada de promover las REVES, para que cada una tenga una sola coordinación municipal y de esa forma se canalicen los recursos de la mejor manera.  Dicha coordinación se encarga de monitorear la situación de cada sector o colonia, por medio de los Enlaces Sectoriales y, según los recursos que tenga, sean de alimentación, medicina, red de apoyo emocional, etc., les hacen llegar los apoyos. 

 

En este tercer nivel se tiene el Enlace Municipal, el cual tiene como funciones: brindar contención a los enlaces sectoriales; recolectar alimentos, víveres y medicinas; identificar las necesidades más urgentes en los sectores; ubicar contactos útiles para atender emergencias médicas, de seguridad y de abasto; distribuir la ayuda en donde más se necesite; brindar atención en los casos de violencia familiar y de género que se presenten durante la contingencia.

 

Ahora bien, en comunidades indígenas y campesinas, los niveles mencionados se pueden adaptar a sus estructuras comunitarias. Lo importante es crear la cadena solidaria, la cual puede seguir a otros niveles para crear y consolidar redes más amplias regionales y nacionales, por ejemplo.

En resumen, la metodología cuenta con tres pasos básicos e indispensables que van avanzando desde los niveles más locales hasta los más amplios:

Los pasos en los niveles 

Esta metodología cuenta con orientaciones precisas sobre los pasos y acciones que se deben realizar en los distintos niveles.

 

En el primero, por ejemplo, es necesario seguir esta ruta: 

  1. Establece el primer contacto con los vecinos y vecinas y exponerles la propuesta (sea por teléfono, carta, una red social o haciendo visitas domiciliarias si están permitidas y siempre respetando las medidas de higiene y bioseguridad).

  2. Elaborar el Directorio de vecinos y vecinas que aceptan ser parte de la red. 

  3. Formar el Grupo de WhatsApp con sus datos de contacto, escribirles el mensaje de bienvenida y pedirles que se presenten en el grupo.

  4. Establecer, compartir y verificar la comprensión de las reglas de comunicación del grupo, para ayudar a que la información y convivencia sean adecuadas.

  5. Ubicar las necesidades del grupo; las personas que necesiten alimento, las que requieren 

  6. Apoyo emocional u otras necesidades urgentes. Esto se puede hacer por medio de llamadas por teléfono, por medio de un cuestionario o a través de los comentarios de los mismos vecinos. Es importante confirmar la información y animar a la ayuda mutua, por el grupo de WhatsApp.

  7. Armar el Círculo de Cuidado Vecinal. Es un circuito de comunicación donde un vecino y su familia cuida la salud emocional de otro vecino y su familia. Lo importante es saber cómo están, cómo se sienten y si tienen alguna dificultad o necesidad.

  8. Confirmar las Redes de Apoyo, es decir, la disposición de las personas e instituciones que fungirán como apoyo para la satisfacción de las necesidades de atención a la salud y a las emociones, acopio y distribución de víveres, acompañamiento espiritual y de seguridad. 

  9. Activar el Círculo de Cuidado Vecinal para ubicar las necesidades más urgentes de la calle y animar a la ayuda mutua.

 

En el segundo nivel, los pasos consisten en: 

  1. Reunir a los líderes del sector: convocar a las autoridades del sector, como puede ser presidente de la colonia, delegado municipal, encargado del orden, así como los líderes vecinales, coordinador de alguna organización, grupos de AA, pastores o coordinadores de grupos religiosos, y ahí hablar sobre la necesidad de estar unidos ante la contingencia y explicar la propuesta de las Redes Vecinales de Solidaridad. 

  2. Ubicar las necesidades en el sector, como pueden ser de organización, apoyo emocional, salud, información, etc. 

  3. Organizar comisiones a partir de las necesidades, de los recursos humanos que se tengan y de las posibilidades de organización (de alimentación, apoyo emocional, salud, economía solidaria,  o seguridad, por ejemplo), hacer uso de sus medios o buscarlos para atender las necesidades más urgentes. Un coordinador general integrará el trabajo de las comisiones.

  4. Definir los sistemas y reglas de comunicación. 

  5. Ubicar los enlaces vecinales en cada calle para conformar los grupos de WhatsApp.  

  6. Identificar las necesidades en su calle, y sistematizarlas para remitir las que no puedan ser atendidas por el enlace vecinal. 

  7. Envía las necesidades a cada comisión. 

  8. Canalizar los apoyos a las calles. Cada comisión atiende las necesidades de las calles, haciéndoles llegar algún apoyo y conectando a las dependencias correspondientes. Todo esto lo hará el coordinador general en coordinación con los enlaces vecinales.

 

En el tercero, los pasos básicos son:

  1. Sensibilizar a los actores clave para asumir unidos la situación.

  2. Definir la estructura (municipal, parroquial o sectorial), la organización interna y los modos de operar

  3. Clarificar las funciones del coordinador general y de las comisiones, así como los mecanismos de comunicación. 

  4. Formar las REVES,  lo que incluye sectorizar el territorio, según las estructuras naturales de la parroquia o municipio, definir los Enlace de Sector y brindar las instrucciones para formar las redes vecinales. 

  5. Instalar el Protocolo de Apoyo Vecinal, para hacer uso de los propios recursos de la comunidad y, cuando no se pueda, buscar los apoyos externos. 

  6. Poner a operar las comisiones.

  7. Y realizar el monitoreo, estableciendo y aplicando mecanismos de evaluación y celebración de los avances, para animar el espíritu de solidaridad y comunidad. Este trabajo implica confianza y eso se renueva en la celebración.

Las REVÉS pueden ser promovidas por estructuras gubernamentales, incluso cambiando el nombre, como se está haciendo en el proyecto Redes Vecinales de Apoyo Solidario del gobierno de México (https://www.gob.mx/segob/documentos/redes-vecinales-de-apoyo-solidario).  También, por estructuras civiles, como son los agentes o delegados municipales, los encargados del orden, jefes de sector, etc.. O bien, por estructuras religiosas, como los agentes de pastoral, los encargados de capilla o los movimientos laicales. Incluso, si la situación lo amerita y las condiciones lo permiten, por consejos municipales de emergencias, que podrían ser las instancias ciudadanas de coordinación entre los enlaces sectoriales, los enlaces municipales y las autoridades correspondientes.

Para hacerlo adecuadamente, además de consultar los materiales de apoyo, se recomienda recibir una formación que brinda el CIAS a los funcionarios que vayan a liderar la formación de las redes vecinales.

 

Hasta el momento, la metodología se ha transferido a numerosos ayuntamientos, entidades gubernamentales y organizaciones comunitarias en el norte, el centro y el sur del país. Ellas la pueden implementar sin tener, necesariamente, permiso del CIAS o contar con una alianza con Jesuitas por la Paz.  Eso ha dificultado tener un rastreo exacto de la cantidad de REVES que se han creado, cuáles siguen vigentes, y cómo ha sido su funcionamiento y efectividad.

 

Solo por parte del CIAS Jesuitas por la Paz, se puso en marcha en cinco municipios entre 30 y 60 mil personas, contando con aproximadamente con 2.500 enlaces y personas que colaboraron con el acopio y la repartición de las ayudas, y con un impacto de aproximadamente 800 familias. 


De todas formas, hasta el momento, se han hecho tres grandes encuentros virtuales para analizar de forma cualitativa los aciertos, falencias y los resultados del proyecto. Uno organizado por Cáritas México, otro por la Dirección General de Prevención Social del Delito y la Reconstrucción del Tejido Social de la Secretaría de Gobernación de México, y uno más por parte del CIAS Jesuitas por la Paz de México.  


Esto ha permitido rescatar los primeros aprendizajes, logros y dificultades resultantes de las diversas adaptaciones de la metodología.  


Entre los hallazgos están que las REVES han alcanzado diversos niveles de autogestión y de tipos de ayuda para los vecinos: desde uno básico, de sólo acopio material para solucionar necesidades; otras que trascendieron a la atención psicológica, mediante la creación de círculos de diálogo entre las familias o comunidades, o la creación de estrategias como “El reloj de la familia” para orientar la disciplina de la realización y distribución de las tareas domésticas y del tiempo de fortalecimiento de las relaciones familiares; y otras que, incluso, que promovieron la unión comunitaria mediante la creación y la animación de espacios virtuales de comunicación, usando las redes sociales o los canales de televisión comunitaria (haciendo concursos y juegos, por ejemplo).

También se han identificado la desconfianza no solo en las entidades gubernamentales, sino incluso entre vecinos, como uno de los principales obstáculos por sortear, al igual que las historias de desconexión y las heridas comunitarias que existían, ante las cuales es importante no asumir actitudes que las minimizan o las obvian; las prácticas institucionales arraigadas en ofrecer dádivas a cambio de ganar votos o aprobación; la búsqueda de reconocimiento social o de apoyo para causas individuales; y el poco ejercicio de la participación ciudadana.

 

Carta de trabajo en el futuro

En el momento se está trabajando con el apoyo de organizaciones civiles y gubernamentales, miembros de las familias participantes en las REVÉS y otras instancias, en un proceso de reflexión y rediseño de la metodología para atender necesidades emergencias ante la llamada “nueva normalidad”, no necesariamente asociadas a cuarentenas o aislamientos masivos sino a las circunstancias que poco o apoco se derivan de los procesos de mitigación de la pandemia.

 

“La forma de transitar por toda esta situación sigue estando en las manos de los cientos de personas organizadas en estas redes vecinales, las autoridades e instituciones que las acompañan y los empresarios que aportan a su consolidación. Así como en los miles de otras personas que han puesto su granito de arena, aun cuando no exista ninguna red en sus localidades.  La implementación de las REVES ha ayudado a que se reconozca la responsabilidad de cada actor social ante una crisis, y aprender a colaborar para responder a ella, sanando en el camino las situaciones que nos han desconectado. Ya veremos hasta dónde llegaremos con estos esfuerzos y, en definitiva, es nuestro encargo como Centro de Investigación y Acción Social, dar cuenta de ello”.
Representante del CIAS.

Esta metodología cuenta con materiales informativos y didácticos que apoyan los procesos, disponibles ACÁ

 

Allí se pueden descargar los siguientes materiales:

  • IHS Jesuitas México y CIAS Jesuitas por la Paz (2020). Guía Redes Vecinales de Solidaridad, REVES. México: los autores. 

  • IHS Jesuitas México y CIAS Jesuitas por la Paz (2020). Redes Vecinales de Solidaridad – REVÉS en mi calle. México: los autores. 

  • IHS Jesuitas México y CIAS Jesuitas por la Paz (2020). Redes Vecinales de Solidaridad – REVÉS en mi sector. México: los autores. 

  • IHS Jesuitas México y CIAS Jesuitas por la Paz (2020). Redes Vecinales de Solidaridad – REVÉS, manual operativo. México: los autores. 

  • · IHS Jesuitas México y CIAS Jesuitas por la Paz (2020). Redes Vecinales de Solidaridad – REVÉS, manual de capacitación. México: los autores. 

  • IHS Jesuitas México y CIAS Jesuitas por la Paz (2020). Redes Vecinales de Solidaridad – REVÉS. Cartilla de apoyo emocional: camino a casa, volver al corazón en familia. Diez pasos para cuidar la salud familiar en esta contingencia. México: los autores. 

  • IHS Jesuitas México y CIAS Jesuitas por la Paz (2020). Redes Vecinales de Solidaridad – REVÉS. Cartilla de apoyo emocional: consejos para una convivencia armoniosa en familia. México: los autores. 

  • IHS Jesuitas México y CIAS Jesuitas por la Paz (2020). Redes Vecinales de Solidaridad – REVÉS. Cartilla de economía solidaria: Manual para la Reactivación Económica en tu Localidad. México: los autores. 

  • IHS Jesuitas México y CIAS Jesuitas por la Paz (2020). Redes Vecinales de Solidaridad – REVÉS. Cartilla de apoyo emocional: El cuidado de la salud familiar. 

 

José Ricardo Marchand Aguilar

Responsable administrativo

CIAS Jesuitas por la Paz

desarrollo.institucional@ciasporlapaz.org

+55 57056621

https://www.facebook.com/CIASPORLAPAZ/

 

Asesor:

José Ricardo Marchand Aguilar

 

Ilustraciones

Guías REVES 2020 Jesuitas México

 

Consultores

Gloria Londoño • Carlos Henao

FICONPAZ

 

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