Acompañar el cambio
Macro metodología sociopastoral para instancias 
de la Iglesia

 

Como en todo conflicto armado, la guerra civil de Guatemala, entre 1960 y 1996, afectó la democracia y la cultura política de participación; generó una insana polarización entre los miembros de la sociedad que llevó, incluso, a la vivencia de graves hechos de intolerancia; produjo complicadas afectaciones en la economía y el desarrollo social-humano, y dejó, según la Comisión para el Esclarecimiento Histórico nombrada por las Naciones Unidas, un saldo aproximado de 200 mil muertos, 45 mil desaparecidos y cerca de 100 mil desplazados. ​

 

En los años 80, cuando el conflicto era fuerte y despiadado y cuando la vida humana se hacía más difícil o imposible hasta llegar al a negación más absoluta, como recordaba Monseñor Juan José Gerardi Conedera  (tenaz defensor de los Derechos Humanos, asesinado por las Fuerzas Armadas del país en 1998), sectores de la Iglesia decidieron liderar un proceso eclesial, evangélico y pastoral de acompañamiento y solidaridad, pese al peligro que entrañaba para la propia vida, dado el enfrentamiento entre los responsables gubernamentales, los militares y los grupos guerrilleros.

 

Acompañar el cambio es una metodología macro que surge en tal contexto, inspirada en las enseñanzas de Monseñor Gerardi, y que se consolida en años de práctica con apoyo de las teorías y los estándares de gestión de proyectos, así como de otros adoptados por las Ciencias Sociales para brindar atención psicosocial a personas y comunidades vulnerables, buscando animar, respaldar y cualificar, desde la fe católica, los procesos de las y los protagonistas de la transformación hacia la paz en el país centroamericano, la cual aún requiere sanar diversos tipos de heridas y de violencias que persisten aún en la democracia.

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DATOS GENERALES

Participantes

De forma directa, entidades y personas que lideren planes, programas, proyectos de pastoral social, en primera instancia. Indirecta, todas las personas que habitan zonas marginales y vulnerables, en territorios que han vivido durante décadas violencias y secuelas de conflictos políticos, armados y colectivos.  

País en el que se ha desarrollado

Guatemala

Para aplicar en contextos 

De violencia armada, política, colectiva u organizada.

Año de creación

2004

Entidades que la impulsan

Instancias eclesiales de Guatemala 

Autor(a/es)

Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala – ODHAG

Objetivo de Desarrollo Sostenible al que aporta

No. 16 orientado a la construcción de una paz duradera y sostenible

PUNTO DE PARTIDA

Problema y solución

Acompañar o brindar atención multinivel a las víctimas de violencias es un proceso sistémico altamente complejo, que encara una gran responsabilidad, en tanto las acciones, decisiones y omisiones de los acompañantes, de no hacerse de forma adecuada, de acuerdo con las necesidades y características de los sujetos y de los entornos, puede aumentar los dolores y los conflictos; incluso, puede afectar el bienestar y la seguridad de los mismos sujetos intervinientes. Así mismo, hacerlo  sin visiones estratégicas y tácticas de la gestión administrativa de cualquier tipo de proyecto, puede llevar a resolver necesidades superficiales y no las profundas; a centrarse en necesidades priorizadas por los gestores sociales mas no por las mismas comunidades; a la pérdida de información valiosa sobre las experiencias y los aprendizajes que dejan y que podría servir de base para nuevos procesos; a la no sostenibilidad de los esfuerzos y las inversiones, entre otras posibles consecuencias.


Pensando en ello, la ODHAG del Arzobispado de Guatemala, tomando como bases las teorías sobre gestión de proyectos y, a la par, aquellas sobre mediación psicosocial adoptadas por las Ciencias Sociales, ha venido trabajando en la definición y el perfeccionamiento de una de  macro metodología que le permita adelantar sus planes, programas y proyectos de forma ordenada y sistemática para que tengan mayor incidencia en las realidades y trascendencia en el país.


Con ello, buscan que su pastoral social, asentada en la férrea defensa de los Derechos Humanos y en un decidido trabajo por la promoción de todos los aspectos que emergen de la noción de la dignidad humana, esté en relación con la misión de la Iglesia, pero, también, con las dinámicas que se demandan a toda empresa

y proyecto en el mundo actual.


Este empeño los ha llevado a disponer de lo que denominan Acompañar el cambio, una completa propuesta metodológica, respaldada por una guía modular que abarca aspectos operativos de gestión de toda intervención social de la realidad (planificación, desarrollo, monitoreo, evaluación, sistematización) y otros que hay que considerar desde enfoques psicosociales durante la atención pastoral a víctimas de violencias colectivas y políticas, respetando siempre su dolor, dignidad, capacidades y talentos. 

 

Los principios

Al ser iniciada e impulsada por la Iglesia católica, esta metodología se fundamenta en la convicción de hacer presente el Reino de Dios desde acciones concretas en la tierra. A la vez, en una visión crítica de la realidad, así como en la adaptación y el aprovechamiento de otras metodologías apropiadas para los contextos marginales o vulnerables que provienen de las Ciencias Sociales.

La metas

Poner en práctica, desde las diversas instancias de la Iglesia católica, un acompañamiento técnico-pastoral estratégico y participativo, con enfoque en la defensa de los Derechos Humanos, al servicio de las personas y las comunidades que sufren por las violencias colectivas, especialmente en entornos de conflicto o posconflicto armado, para ser vivo y presente el Reino de Dios en la tierra.

Los objetivos

Esta metodología macro está pensada para enlazar, orientar y mejorar cada vez más, el trabajo de transformación de las necesidades que priorizan las diversas instancias de la Iglesia, en acuerdo con sus comunidades, a partir del permanente análisis crítico de la realidad del país. 


Eso incluye planificar, desarrollar, evaluar y sistematizar acciones ordenadas por medio de las cuales se pueda realizar una mediación eficiente, pertinente y sostenible de  los procesos sociales  y políticos para inducir los cambios necesarios a los objetivos que se plantea la Iglesia, con respecto a las poblaciones más marginales

y vulnerables .

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En qué consiste 

Acompañar el cambio es un conjunto de propuestas metodológicas que, desde una visión estratégica, permite orientar cada una de las distintas fases de un proyecto técnico-pastoral, desde su ideación hasta su evaluación y sistematización, de tal manera que sus módulos puedan utilizarse juntos o de forma independiente, de acuerdo con las necesidades y avances de cada proyecto.  


Propende, en los diversos momentos, por un acompañamiento integral a todas las personas de una comunidad, sean o no creyentes católicos, especialmente aquellas con mayor necesidad (desplazados, refugiados, presos, enfermos, afectados por problemas económicos, alejados de los valores cristianos o víctimas que merecen procesos de reparación, sanación, justicia y equidad).


Desde su integralidad, entonces, incluye aprender y reflexionar sobre diversas formas de acercarse a las comunidades; analizar sus problemas y realidades a la luz del Evangelio, diseñar opciones válidas para resolver las necesidades; ejecutarlas de forma eficaz, eficiente y pertinente; convocar y animar la participación activa; promover la organización comunitaria y, sobre todo, formar capacidades para que las mismas personas, acompañantes y acompañados, se asuman como sujetos de su propia historia.  También, aprender a recoger, a analizar el impacto de los esfuerzos en sus reales dimensiones, sistematizar y compartir las vivencias, las percepciones significativas sobre los acontecimientos y lo que se ha asimilado a partir de ellas.  


Dicho conjunto se aplica –o puede aplicarse– en los diversos niveles jerárquicos seculares que realizan acciones pastorales. En Guatemala, así: 

  • En el plan global pastoral que emite periódicamente la Conferencia Episcopal.

  • En los planes pastorales arquidiocesanos (el de la comisión de Pastoral Social, el de la Pastoral de la Palabra y el de la Pastoral de la Liturgia), que se establecen para desarrollar el plan global.

  • En los planes pastorales diocesanos que, a su vez, detallan los planes arquidiocesanos.

  • Y en en los planes estratégicos, programas  y proyectos que realicen otras organizaciones o niveles, como los parroquiales. También, por qué no, en los programas o proyectos de las organizaciones eclesiales de base (permanentes), en organizaciones de base que compartan los valores de la Iglesia católica (transitorias o permanentes), como pueden ser una ONG o una institución educativa, y en las parroquias.

Es el caso del plan estratégico de la ODHAG, entidad que atiende las prioridades de la Comisión de Derechos Humanos de la Pastoral Social Arquidiocesana, definiendo líneas esenciales de intervención en periodos concretos (programas) y formas específicas de realizar el trabajo (proyectos) desde cualquiera de sus tres áreas: Cultura de Paz, Defensa de la Dignidad Humana y Reconciliación. Y es que justamente esta Oficina, como instancia de la Iglesia guatemalteca, ha sido la responsable de la propuesta, buscando articular aprendizajes y cohesionar los esfuerzos y los procedimientos de acción pastoral en el país, sin importar cuál ente los realice.

“Pastoral es la acción actualizadora de la misión de Jesús al servicio del Reino de Dios, realizada por la Iglesia para responder a su voluntad, en cada situación histórica desde la comunidad, atendiendo a todos los seres humanos de una manera organizada”.

Comisión Sinodal Arquidiocesana 1993

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Esta esta propuesta se parte de entender la pastoral como la forma como Jesús actuaría hoy, cooperando para el surgimiento, el crecimiento y el respeto de la vida; para la liberación y libertad de toda persona, especialmente de los oprimidos; para hacer visible la fraternidad y la promoción de la dignidad desde la comunidad, en la comunidad y con la comunidad.

Por tanto, para ser y hacer pastoral de manera organizada, rigurosa, integral y clara, Acompañar el cambio sugiere métodos y técnicas para canalizar las diversas actividades que conlleva una intervención de la realidad, integrada como un solo cuerpo.


Para ello, divide el proceso en diversas fases que requieren conocimientos teóricos, prácticos y doctrinales:

 

a. La fase de diagnóstico

Se inspira en las realidades  actuales y deseables que ya han sido previamente identificadas, analizadas y priorizadas por la Conferencia Episcopal, pero se refuerza con una lectura más minuciosa de las necesidades en contextos específicos, con la participación de las mismas comunidades. Para ello, la guía de la metodología da orientaciones sobre diversas posibilidades de investigación sociopastoral participativa, basándose en tres pasos fundamentales: la acción, la reflexión y la acción.


Para ello, sugiere, como pasos:

  • El montaje institucional de la investigación participativa, el estudio preliminar y provisional de la población- ACCIÓN

  • El análisis crítico y participativo de los problemas considerados como prioritarios (que la comunidad quiere analizar) - REFLEXIÓN

  • Elaboración de propuestas de atención y solución de necesidades (proyecto preliminar) - ACCIÓN

 

La guía recomienda métodos como el de Análisis de Problemas y Potenciales (APP); el de Debilidades, Oportunidades, Fortalezas y Amenazas (DOFA);  el de Éxito, Deficiencias,  Potencialidades y Obstáculos (EDPO), entre otros.  Sin importar cuál se utilice, se sugiere siempre partir del análisis de dónde se está actualmente,  dónde se quiere llegar y de cómo hacerlo de manera operativa como comunidad.

b. La fase de diseño del proyecto (o los proyectos) 

Se parte de las propuestas de atención y solución que ya ha hecho la comunidad (preproyectos), insumos esenciales en esa etapa. Así, los miembros de la comunidad socializan sus ideas concretas de acción para transformar la situación problemática y, de acuerdo con los recursos, las prioridades y las condiciones de viabilidad que se establezcan, se pasa al diseño del proyecto, considerando los elementos aportados en los anteproyectos.


Para ello, se recomienda usar la matriz del marco lógico y  la técnica del árbol de problemas, para definir: objetivos, finalidades, beneficiarios, productos, requisitos, localización física, cobertura espacial, especificaciones operacionales de las actividades y tareas,  métodos y técnicas a utilizar,  calendario de actividades,  recursos, costos y presupuestos, estructura organizativa y de gestión e indicadores de evaluación.


Si bien se puede contar con la ayuda de alguien que escriba el proyecto, debe ser la comunidad quien aporte y se involucre en su planteamiento. 

 

c. Poner en marcha lo planificado 

Durante la ejecución o el desarrollo, se recomienda establecer una planificación periódica, definiendo claramente cómo se van a alcanzar los productos a medida que se avanza en el cronograma. 


También es importante recuperar el valor y la oportunidad que tiene la instancia o la organización de estar inserta dentro de la Iglesia o de tener relación con ella, pues ello permite aprovechar sus recursos, como lo son las redes entre parroquias, las comunidades eclesiales de base, los  grupos promotores catequistas, etc. Por tanto, en esta fase se coordina con otras dependencias e instituciones de la misma Iglesia; también, con otras pastorales para aportar de forma coordinada (pastoral indígena, pastoral de la tierra, por ejemplo)  y con otras iglesias, esto porque  el ecumenismo es un requisito de todo proyecto que busca un cambio humano y social en el país heterogéneo y multicultural.   Por tanto, se recomienda hacer contactos con las iglesias protestantes o con otras denominaciones religiosas que tienen en común los objetivos sociales católicos y reconocer la riqueza y aportes de las culturas indígenas y de su propia espiritualidad para encontrar puntos en común para el trabajo de proyectos de cambio humano y social desde la pastoral.

Los pasos, en esta fase, serían los siguientes:

  • Insertarse en la comunidad estando en y con ella. 

  • Convocar mediante diferentes estrategias como las misiones populares, los cursos o talleres, o los medios de comunicación.

  • Organizar el trabajo contando con la organización preexistente en el seno de la Iglesia y en cada parroquia.

  • Animar y propiciar una relación cercana y favorecer el clima de confianza.

  • Escuchar y consolar a quienes se encuentran quebrados por los problemas y dificultades 

  • Hacer vínculos de comunión y encuentro. 

  • Fomentar el respeto y la valoración de las personas.

  • Anunciar la buena noticia, promoviendo los derechos humanos y la palabra de Dios.

  • Formar y formarnos permanentemente desarrollar una acción que transforme el cambio social y humano fruto de la decisión comunitaria.

  • Y terminar con la celebración que compromete con la transformación de la realidad.

d. El monitoreo y la evaluación
El monitoreo es longitudinal y se realiza durante la ejecución del proyecto para analizar los avances y los resultados parciales. La evaluación, en cambio, es transversal y se da en determinado momento del proyecto, generalmente una vez al año, cuando se van terminando ciclos establecidos dentro del cronograma, o cuando se cierra o termina. 


En ambos casos el análisis debe ser cualitativo y cuantitativo, con métodos fiables, viables y relevantes para establecer cómo se ha ido adoptando el proyecto en el contexto, cómo hemos ido aprovechando los insumos, qué productos se están obteniendo, cuáles problemas se han presentado, cómo se han resuelto, qué resultados se han obtenido; esto permite predecir o pronosticar rendimiento y posibilidades futuras y orientar acciones a través de la retroalimentación. Asimismo, tener un mayor control.


Se recomienda que en la evaluación participen miembros de las organizaciones involucradas, de los componentes del desempeño, de los equipos y de la comunidad; así como personas de otras instituciones y agentes externos. 

Entre los pasos recomendados están:

  • Identificar el objeto de la evaluación.

  • Llegar a un acuerdo sobre el proceso de evaluación con los sujetos de las mismas comunidades.

  • Contextualizar, describir lo hecho.

  • Interpretarlo valorativamente con fundamentos utilizando técnicas como la observación libre, la observación sistémica, la observación provocada, la situación libre, la centrada en los objetivos, la entrevista centrada en los objetivos, entre otras alternativas.

  • Se debe buscar que la evaluación sea útil, factible, ética y exacta.

e. La sistematización del proyecto 

Esta busca no solo describir qué se hizo, sino qué se aprendió y qué puede servirle a otras oficinas, instancias de la Iglesia y organizaciones laicas que también trabajan por el cambio social. También, dejar constancia del camino recorrido, pero también de aquello que faltó por recorrer. Por tanto se concibe como un proceso permanente que permite tener claridad lógica del proceso seguido, los factores y actores que han intervenido, los conocimientos obtenidos, las experiencias interpretadas, las interpelaciones a lo sucedido y la comparación de la experiencia con otras, para confrontar con el conocimiento teórico existente y las propias experiencias anteriores.


La sistematización da la posibilidad de transmitir y compartir la experiencia; de ahí que Acompañar el cambio contemple diferentes propuestas o métodos de sistematización, pero siempre teniendo en cuenta que esta debe:

  • Ser realizada por alguien que haya participado activamente y de forma directa en la experiencia

  • Contar con registro de los momentos de la experiencias.

  • Haber diseñado la sistematización definiendo sus aspectos centrales. 

  • Recuperar el proceso o la línea de vida de la experiencia ordenando y clasificando la información.

  • Analizar de manera crítica lo sucedido. 

  • Incluir los puntos de llegada, es decir las conclusiones teóricas y prácticas.

  • Planificar la comunicación y transferencia de los aprendizajes para promover prácticas mejoradas en la organización y en otras.

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En términos generales, esta metodología macro puede ser aprehendida y adaptada, de acuerdo con la necesidades particulares de cada contexto,  por diversos ámbitos de la Iglesia, en distintos países, desde las arquidiócesis, hasta las diócesis y parroquias, para buscar un acompañamiento técnico-pastoral en los distintos momentos de la pastoral eclesial.  También puede ser aplicada por organizaciones que, sin ser religiosas, compartan los valores de la Iglesia o que busquen el bienestar social.


Cada organización debe hacer sus propias adaptaciones metodológicas, considerando sus especificidades. Incluso, cada una puede adaptar los instrumentos propuestos (matrices, cuestionarios, agendas, etc.) de acuerdo con requerimientos específicos, en las diferentes etapas de la gestión de su propio proyecto.

 
 
 

Nery Rodenas

Director Ejecutivo 

Oficina de Derechos Humanos

Arzobispado de Guatemala

6ª. Calle 7-70 zona 1, Ciudad de Guatemala

PBX (+502) 22850456 extensión 101

nrodenas@odhag.org.gt

 

Asesor 

Nery Rodenas

 

Fotografías

Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala

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Consultores

Gloria Londoño • Carlos Henao

FICONPAZ

 

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