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Murales Identitarios:
Expresión artística relacional y participativa para la cohesión social

Catholic Relief Services (CRS) es una organización comprometida con la búsqueda de la justicia

y la paz en el mundo, que busca, entre otras metas, el fomento de relaciones sanas y resilientes entre los grupos en conflicto.

Su presencia en El Salvador –país que, pese a los acuerdos de paz de 1992, presenta altas tasas de violencias–, se ha centrado en el trabajo de prevención y atención para la construcción de paz con diversos públicos, entre los que se destacan los y las jóvenes. Con ellos y ellas ha empleado, entre otras metodologías, una basada en el arte pictórico colectivo como recurso pedagógico, para promover pensamiento crítico y acción conjunta en pro del bienestar individual y comunitario, aprovechando las bondades que este ejercicio creativo trae tanto para quienes participan, como para la gente que observa el proceso y la obra resultante. 

La metodología Murales Identitarios, entonces, fomenta la relación arte-personas y comunidades-entorno-historia-proyecto de vida comunitario. También, la participación para la cohesión social y la construcción colectiva de identidad de las comunidades. Esto, mediante un proceso de expresión y representación artística del pasado, presente y futuro de la comunidad,

al crear murales en espacios públicos, fruto del encuentro, el diálogo, la reflexión y el trabajo cooperativo.

DATOS GENERALES

  • Participantes: adolescentes y jóvenes, aunque puede flexibilizarse.

  • Países en los que se ha aplicado: El Salvador, especialmente en el municipio de San Salvador.

  • Contextos de aplicación: espacios formativos comunitarios u organizacionales; colonias, barrios o territorios con altos índices delincuenciales o de conflicto; organizaciones de diversos tipos.  

  • Modalidad de aplicación: presencial.

  • Entidad que la impulsa: Catholic Relief Services – CRS.

  • Año de creación: 2009

  • Autor(a/es): CRS El Salvador, con aportes de diversas personas, organizaciones y comunidades (especialmente, de Roberto Trigueros, Especialista en Cultura de Paz de Catholic Relief Services).

  • Objetivo de Desarrollo Sostenible al que aporta: No, 16, paz, justicia e instituciones sólidas.

 
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En 2009, CRS realizó un convenio con YouthBuild International (EE. UU.) para desarrollar en El Salvador y otros países de Centroamérica el programa Jóvenes Constructores (en inglés, YouthBuild), orientado a personas entre los 16 a 25 años aproximadamente, que no estudian ni trabajan, para que vuelvan a la escuela, obtengan un empleo o comiencen su propio negocio. El enfoque es integral y sistémico, mediante el mejoramiento de habilidades interpersonales basadas en valores que les permiten: cambiar la percepción hacia su entorno y hacia sí mismos; recibir capacitación vocacional y para el emprendimiento, educación financiera a través de grupos de ahorro y en servicio comunitario en el tipo de ambiente positivo que las y los jóvenes necesitan para florecer.

Como parte de ese programa, aún vigente, se realizan otras alianzas. Una de ellas fue con la ONG salvadoreña Quetzalcoatl, y ello permitió comenzar a acercarse al arte, en general, y a la realización de grafitis y murales, en particular, como proceso pedagógico para la formación para la paz con diversas personas, grupos y colectivos.

Esa experiencia experimental fue, más tarde, recogida, repensada y reaprovechada por CRS, dando por resultado la metodología Murales Identitarios, la cual utiliza de manera individual o conjuntamente con otras metodologías. 

Esta se sustenta en el hecho de que a lo largo de la historia, el arte producido de forma colaborativa ha demostrado ser un recurso que motiva la participación, la reflexión, el pensamiento crítico y que, a la vez, facilita a las personas encontrarse, dialogar, escucharse, llegar a acuerdos y trabajar juntas, permitiéndoles no solo compartir experiencias y sentimientos, sino también comprenderse y comprender a las demás personas, desarrollar diferentes habilidades y propiciar el autorreconocimiento de las capacidades de cada individuo y de las y los miembros de las comunidades, como han evidenciado diversas investigaciones.

De ahí que la metodología está pensada para que las y los jóvenes se unan en un proceso práctico y reflexivo para representar y expresar, de forma creativa y pictórica, su historia, sus recuerdos, sus vivencias y sentimientos en el presente, sus aspiraciones y sueños para el futuro. Por tanto, fomenta la recuperación de la memoria colectiva, el hacerse conscientes de su realidad actual y llegar a acuerdos para construir un porvenir en el que haya bienestar y paz en el territorio. Esto implica, también, recurrir al reconocimiento de la percepción sobre la identidad colectiva, como paso necesario para hacer transformaciones en las creencias, en la forma cómo se observa e interpreta a las y los demás, así como en los significados colectivos, lo cual es necesario para generar nuevas capacidades, actitudes, valores y comportamientos que conduzcan a la paz.

 
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Los principios:

Esta metodología, como las demás de CRS, se inspira en la Doctrina Social de la Iglesia y se asienta en sus principios institucionales de construcción de la paz, los cuales relacionan las cuatro fases de la Indagación Apreciativa (modelo de las 4D) con tres ámbitos de intervención (modelo de las 3C):

 

4D de la Indagación Apreciativa

  • Descubrir: a través de una mirada apreciativa, del valor que hay en uno mismo y en los demás (en el grupo y otros grupos); valor que nutre la cohesión social.

  • Desear: adoptar una visión positiva, prever un futuro armonioso compartido.

  • Diseñar: valorar la importancia de trabajar juntos, concebir un proyecto innovador e inclusivo.

  • Dar: a través de la acción conjunta, transformar su mundo en uno socialmente cohesionado.

3C

  • Conexión con uno mismo: promueve la transformación y agencia en el ámbito interno para superar prejuicios y traumas (aborda el conflicto intrapersonal).

  • Contacto con los demás: refuerza relaciones y entendimiento mutuo dentro de un grupo de identidad (aborda el conflicto intragrupal).

  • Construcción de puentes: comprensión y confianza entre dos o más grupos identitarios (aborda el conflicto intergrupal)

De igual forma, se aplican los siguientes principios de trabajo: 

  1. Aprendemos desde nuestra propia experiencia vital

  2. Nos formamos los unos a los otros: aprendemos en comunidad

  3. Aprendemos a través del diálogo de saberes y la escucha

  4. Ver, juzgar y actuar: los momentos claves de una pedagogía transformadora

  5. Teoría y práctica (reflexión - acción): las bases de una verdadera praxis transformadora

  6. Relaciones de respeto e igualdad

El objetivo general:

  • Promover la construcción de la identidad colectiva en comunidades y organizaciones, así como la de relaciones sanas y resilientes entre sus miembros, mediante la representación del pasado, el presente y el futuro soñado haciendo uso del arte mural colectivo como recurso pedagógico y de cohesión social.

 

Los objetivos específicos:

  • Expresar y representar la identidad y los propósitos y sueños colectivos. 

  • Identificar raíces y características de la identidad colectiva.

  • Reflexionar sobre cómo el pasado incide en las situaciones y percepciones presentes.

  • Reflexionar y dilucidar conjuntamente un nuevo proyecto de vida social pacífico para el futuro. 

  • Conseguir un reconocimiento positivo para las y los participantes, por parte de la comunidad, y de estos hacia las demás personas de su territorio (de sus talentos, capacidades, habilidades y aportes al bien colectivo). 

 

La dinámica:

Esta metodología parte de la conformación del equipo facilitador-animador, con quienes se introducen y forman en los objetivos, estrategias y procesos que hacen parte de la metodología.

Posteriormente, se constituye el grupo de participantes voluntarios que, aunque no tengan experiencias artísticas previas o conocimientos sobre arte pictórico, deseen convivir sanamente, emprender juntos un proceso creativo, observar cómo se desenvuelve la comunidad, cuáles son las características de las y los habitantes, sus costumbres y rituales, y, en general, todo aquello que hace parte de la configuración de la identidad grupal.

Dichos grupos o equipos, juntos, emprenden las actividades necesarias para la conceptualización del mural, el cual debe tener tres componentes o partes: una que presente el pasado, otra el presente y otra el futuro comunitario. 

Entre esas actividades están los diálogos a partir de preguntas orientadoras sobre la memoria y los proyectos de vida; tareas de investigación del pasado del territorio; ejercicios para la identificación de personas emblemáticas y conocedoras de los acontecimientos históricos de la comunidad; entrevistas a quienes son referentes en el territorio; conversaciones con personas adultas y mayores, adolescentes, niños, niñas, jóvenes y niños, entre otras. De esta forma se retoma el pasado, presente y futuro de la comunidad, y se van entendiendo poco a poco las raíces y las características de la identidad colectiva.

Tras ello, se adelantan talleres para la definición de la temática y del mensaje que se desea plasmar en el mural, de la propuesta visual y de la justificación del prediseño. Luego, se hacen dinámicas como la lluvia de ideas, para la delimitación de los elementos centrales por cada componente del mural (pasado, presente y futuro); otras de tipo estético, y otras que permiten meditar colectivamente sobre el sustento teórico que será el punto de partida para focalizar la información requerida con apoyo de imágenes o relatos que se desee compartir.

“Con la información recolectada y la delimitación o enfoque del mural, se procede a realizar una lluvia de ideas de lo que se desea plasmar en el mural identitario; cada uno de los participantes puede hacer propuestas de elementos, símbolos o imágenes que puedan retomarse en la composición gráfica final. En este punto se motiva a los participantes a hacer un esfuerzo para ilustrar las ideas (emplear líneas, manchas, símbolos, iconos o hasta palabras) y a escribirlas, lo cual permite obtener insumos para la realización de las diferentes composiciones del boceto o bosquejo final. Por tanto, se busca, primero, tener la mayor cantidad de referencias y, segundo, a través de los aportes, validar y tener un respaldo de lo que ha sido construido de manera colectiva, en función de que la comunidad se empodere y promueva el apoyo, resguardo y promoción de este tipo de actividades que pretenden sensibilizar al espectador y, por otra parte, comunicar la importancia del pensamiento crítico a través de este ejercicio de identidad (pasado, presente y futuro).”
Roberto Trigueros, CRS El Salvador

Así pues, el prediseño resultante se pone después a consideración y valoración de la propuesta por parte de la comunidad, en una asamblea o en un evento especial en el que se presentan los bocetos y se explica el concepto (lo deben hacer representantes o delegados de los mismos participantes-artistas). Eso permite escuchar y nutrirse con las opiniones y las sugerencias recibidas. La retroalimentación, por tanto, es esencial para la definición de la composición final del mural.

También se aprovecha ese momento para pedir apoyo logístico a la comunidad (préstamos de escaleras, toldos para resguardo del sol, suministro de agua para utilizar diariamente en el mural, resguardo de los materiales, movilización de materiales, refrigerios, etc.). 

El paso siguiente es revisar y ajustar el diseño, asignar y adelantar las tareas necesarias para la realización de la obra, tales como la definición del cronograma, la asignación de responsabilidades, la preparación de la logística general de trabajo, la consecución del espacio o de la pared (con los respectivos permisos para hacer realidad el mural), la elaboración de actas de iniciación del mural (con los acuerdos hechos por el grupo y entre estos y la comunidad) y la compra y salvaguarda de los materiales.

En este momento, además, es conveniente brindar formación sobre aspectos básicos artísticos: de teoría del color, del manejo de luz y sombra a través de las degradaciones y aspectos generales de profundidad, perspectiva o figura humana; este curso rápido (en 3 encuentros, aproximadamente) permite a las personas participantes sentirse más cómodas y seguras al momento de iniciar la ejecución del mural.

Tras eso, ahí sí se pasa a la elaboración del boceto final o definitivo que guiará la obra, a la preparación técnica de la pared y a las jornadas de pintura (mínimo 10 días). Esta fase implica concertar y trabajar en equipo en busca de un fin común.

“Es muy importante coordinar de manera puntual quién y cuándo trabajará en la elaboración del mural; nuestra experiencia reconoce que se debe hacer un proceso lo más rápido posible y que se pueda visualizar el avance, eso sirve de motivación a los participantes y espectadores. Se sugiere, inclusive, hacer un cuadro con los horarios formales de trabajo y un seguimiento gráfico del cumplimiento de las tareas. Esto pretende inculcar disciplina, compromiso, esfuerzo, colaboración. Es indispensable también definir roles del equipo de trabajo y tiempos que se deben respetar. Con las posibilidades actuales, hasta se crea un grupo de WhatsApp y se envían los horarios, para que se puedan incorporar todos y todas en el momento que puedan.
También es necesario, una vez realizado y aprobado el diseño, el cronograma y los horarios, hacer un acta de acuerdos, la cual debe ser aprobada o firmada por los actores claves de la iniciativa. Debe quedar claro en ella que se trata de una construcción colectiva para el rescate de la identidad de las comunidades y organizaciones, basada en el respeto y la promoción de valores que fortalezcan la cohesión social y la convivencia pacífica.”
Roberto Trigueros

A lo anterior, sigue la presentación e inauguración del mural, mediante un evento cultural-pedagógico público, organizado por las y los participantes, en el que se comparte el proceso y los resultados con las personas que hacen parte de la comunidad (no solamente con los líderes, sino con personas de todas las edades).

Tal evento debe ser parte del ritual de cierre de los murales identitarios; ritual para agradecer el esfuerzo y la implicación de las y los participantes y colaboradores, y para presentar los aprendizajes y resultados a los invitados: líderes, lideresas y grupos comunitarios (iglesias, comités deportivos, grupos artísticos, etc.); autoridades de las comunidades, ONGs y cualquier organización que pueda apoyar a la comunidad en un futuro,  las cuales puedan apreciar el trabajo y continuar fortaleciendo la organización comunitaria a través de otras actividades positivas que fortalezcan la cohesión social. 

También ese evento debe servir para involucrar a las personas que habitan y transitan por el lugar en el cuidado y preservación de la obra y, más que un final, debe ser un inicio para la promoción de otras acciones e iniciativas que fortalezcan la convivencia pacífica y que fomenten el rescate de la identidad comunitaria. 

Finalmente, o de forma previa al evento de inauguración, se deben realizar acciones de evaluación y reflexión, para ayudar a identificar los aprendizajes adquiridos durante el proceso y comprender el significado personal y grupal que se le ha dado al trabajo en relación con: la construcción de la identidad colectiva, el fortalecimiento de un sano relacionamiento social y la construcción de paz.

Adicionalmente, de acuerdo con las posibilidades particulares, se realizan también encuentros de los artistas con miembros de otras comunidades, para que el aprendizaje entre pares motive el proceso en otros lugares.

“Lo más importante que se ha identificado es que, a través de este ejercicio práctico, se logra, además del cumplimiento de los objetivos, fortalecer vínculos de empatía y amistad entre las y los participantes y los miembros del equipo facilitador. También, se aprende a adquirir y cumplir compromisos de apoyo y a que todos y todas sientan que pueden aportar ideas, y que se motivan a invitar a más personas a trabajar en la iniciativa.”
Roberto Trigueros

Para la realización del mural se requieren diversos materiales, tales como mascarillas, gorras o sombreros, escobas, machetes, bolsas plásticas, espátulas, cepillos metálicos, pinturas de base o impermeabilizantes, base acrílica blanca, pinturas de acrílico, brochas, pinceles, entre otros.

Para las actividades de investigación y conceptualización, pliegos de papel, colores, marcadores, cuadernos, grabadoras de voz o video (las de los teléfonos inteligentes de las y los participantes, por ejemplo)

Se debe definir un grupo de apoyo líder que pueda orientar a quienes se incorporan a colaborar, pues algunas personas solamente llegan una vez y es importante explicarles qué deben hacer y dónde o cómo apoyar. Además, es importante tener un referente líder con experiencia en dibujo y pintura que pueda orientar y asumir la responsabilidad de garantizar buena calidad en cada elemento o espacio que se realice.

Tiempo:

La aplicación de la metodología es flexible; entre 1 y 3 meses por cada mural identitario.

 

“Esta metodología es una herramienta de sensibilización y convivencia en la cual participantes, colaboradores y público en general se mostraron felices por dar un nuevo rostro a la comunidad a través de la pintura, de los colores, de los detalles.

Se sentían cómodos y relajados, lo cual permitió poder platicar sin mayores prejuicios o dificultades. Se convirtió en un momento de convivencia armónica, y a medida que se avanzaba en el mural, mucho orgullo y empoderamiento por el esfuerzo realizado. Permitió conectar con sus raíces, generar interés por la memoria histórica y reconocer el gran aporte de los ancianos de las comunidades, que son quienes conocen la historia y continúan transmitiéndola; también se convirtió en un mecanismo para descubrir talentos en las comunidades. Ha sido interesante convivir con quienes volvían a ser personas muy relajadas, agradables de compartir en la comunidad a pesar de conductas violentas por las cuales eran conocidas.

Y finalmente, otro resultado importante es que otras comunidades solicitaron hacer estos procesos, porque identificaron

que se trata de una metodología de integración y organización comunitaria.”
Testimonio de participante

Línea de tiempo

Las siguientes son imágenes de los murales resultantes en las experiencias que se han tenido, hasta octubre de 2022,

aplicando esta metodología en El Salvador:

Antes de emprender la ejecución de la metodología, se debe conformar y capacitar al equipo de animadores-acompañantes (mínimo dos personas, una de ellas con conocimientos de arte pictórico), para que no solo entienda cómo llevar a cabo el proceso creativo, sino para que pueda dimensionar y orientar cada actividad en relación con la prevención de violencias y con la reconstrucción de la paz. También, para que tenga criterios y un método adecuado para llevar un registro de la experiencia con la colaboración con los mismos participantes, pues uno de los roles asignados a algunos de los miembros del grupo debe ser la realización de la memoria de cada sesión o jornada de trabajo, lo que incluye documentar el proceso en imágenes o videos y obtener testimonios positivos o negativos.

 

“Soy fiel activista del arte para la paz, por mi propia experiencia. Yo nací y crecí en una comunidad conflictiva, en una familia con una situación económica muy difícil. Cuando tenía 11 años, mi padre tuvo que migrar, así que me quedé en una situación muy difícil, El recurso que usó mi madre para ayudarme a afrontar eso fue comprarme un cuaderno y animarme a pintar lo que veía o las caricaturas. Me empezó a gustar porque sentía que podía canalizar la energía y los sentimientos negativos al dibujar, al intentar hacer algo con pintura. Sentía que eso, que la música, el baile, el arte en general, podía conectarme conmigo mismo. Sentía que era un lenguaje con el que podía expresarme, y que mi familia y mis amigos reconocían bien lo que hacía. Y aunque había otro bando que me decía: “no seas haragán”, “ponte a trabajar”, yo sentía que el arte me daba oportunidades y me hacía conocedor de muchos temas. Descubrí que con eso podía ser un buen comunicador, y comencé a experimentar y a usarlo con jóvenes que tenían problemas para socializar; me permitía entrar a las comunidades, acercarme a ellos, tener empatía hacia ellos, ganarme su confianza, que conectaran conmigo, que me permitieran hacer un diagnóstico de su situación, conocer los lenguajes con los que se expresaban, y que se quedaran participando en los proyectos y actividades de desarrollo comunitario con las que comencé a colaborar.” 

Roberto Trigueros, CRS El Salvador

CRS brinda la capacitación a las personas e instituciones interesadas en la formación, previos acuerdos con los interesados.

 
 
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La metodología ha sido probada y examinada en El Salvador. Se adelanta el proceso de sistematización y de la elaboración de la guía de orientación para su aplicación.

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Rosa Anaya

Gerente de Área de Construcción de Paz 

Catholic Relief Services, El Salvador

Teléfono: +503 2207 6900 | Cell: +503 7787 3582 

rosa.anaya@crs.org 

 

Roberto Trigueros

Especialista en Cultura de Paz, Catholic Relief Services, El Salvador

Teléfono +503 2207 6900 | Cell: +503 7228 9345 

roberto.trigueros@crs.org

 

Asesores

Rosa Anaya

Roberto Trigueros

 

Fotografías

CRS El Salvador

 

Consultores

Gloria Londoño • Carlos Henao

FICONPAZ

 

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Octubre 2022