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Fundación Levántate Mujer - Bolivia

Un apoyo para mejorar las condiciones de vida, los derechos y la dignidad de las bolivianas

 

Experiencias premiadas en el certamen Mujeres construyendo justicia y paz en América Latina y el Caribe - 2022, promovido por la comunidad de práctica Caminando hacia la Paz

 

Cada vez más, aunque de forma lenta y aún no satisfactoria, niñas, adolescentes y mujeres de los países de América Latina y el Caribe alcanzan más logros relacionados con la mejora de los índices de su calidad de vida, la disminución de la violencia estructural contra ellas y el ejercicio participativo y decisorio en sus propias vidas, familias, comunidades e instancias democráticas. Sin embargo, aún hay un camino largo, desafiante, riesgoso y escarpado por recorrer y superar los obstáculos culturales, políticos, económicos y sociales que les impiden conquistar las condiciones óptimas y justas de equidad, justicia y bienestar que merecen.


En Bolivia, por ejemplo, país con más de 12 millones de personas en la actualidad (62% indígenas), las mujeres de todas las edades representan el 49.5% de la población. Sin embargo, la disparidad de oportunidades con respecto a los hombres y los altos índices de condiciones que las someten a la vulnerabilidad, en distintas dimensiones, son problemáticas urgentes por resolver.

​De acuerdo con un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en 2015 el 74% de las bolivianas de más de 15 años había sufrido violencia física o sexual, y la tasa de fecundidad adolescente estaba por encima del promedio de otros países de Latinoamérica y el Caribe (71 sobre 69). En 2017, la brecha de participación en el mercado laboral entre hombres y mujeres era de 26% a favor de los primeros, la tasa de desempleo femenino en el área urbana (6.01%) representaba el doble que la de los hombres (3.28%), y la segregación ocupacional mostraba que las trabajadoras obtenían menores ingresos que sus compañeros aun ocupando el mismo cargo o teniendo las mismas responsabilidades que ellos. Los índices de violencia económica, política, familiar y sexual, así como los de impunidad en el caso de los delitos contra las mujeres, eran y son también profundamente preocupantes.

Por eso mismo, es significativo y valioso todo aporte que se realice en dicho país y en otros de la región en favor de las mujeres, como lo ha entendido la Fundación Levántate Mujer, que desde 2011 se orienta a vivenciar la fe católica mediante proyectos y acciones que permitan la construcción de paz y la justicia social para las bolivianas en condiciones de desventaja e injusticia social.


Con más de un cuarto de siglo de labranza, dicha obra de la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor (entidad internacional con dos estilos de vida, apostólico y contemplativo, presente en 72 países) siembra el futuro con iniciativas orientadas a la prevención, sensibilización y capacitación para la prevención de las violencias contra las mujeres; la atención secundaria y terciaria con un patrocinio y acompañamiento legal, psicológico y social que permita la reparación de los daños sufridos; la incidencia pública y política para contribuir al ejercicio pleno de los derechos humanos que se les vulneran, y el fortalecimiento de capacidades personales y locales para unir esfuerzos. En pocas palabras: siembra, abona y cosecha sin descanso para defender los derechos humanos de las mujeres, niñas, adolescentes y familias en situación de pobreza, vulnerabilidad, desigualdad de género, trata y migración.

La Fundación Levántate Mujer está presente en las ciudades de Sayariy Warmi, en Oruro y Sucre; Sartasim Warmi, en El Alto; Sartasim Kullakita, en La Paz, y Epua Kuñataí, en Santa Cruz, con los siguientes programas y líneas de acción:

  • Prevención, información y sensibilización a diferentes actores, servidores públicos y población en general sobre violencia, trata de personas y migración en el ámbito nacional.

  • Protección y atención integral a través de: un refugio y centro terapéutico para adolescentes mujeres víctimas de trata con énfasis en explotación sexual comercial, en la ciudad de La Paz; centros terapéuticos para víctimas de violencia de género en La Paz, El Alto y Sucre; centros de capacitación técnica para el empoderamiento económico de mujeres en Oruro y El Alto; y centros de denuncia en casos de violencia de género.

  • Incidencia pública y política con la articulación y participación en redes interinstitucionales de la sociedad civil en los niveles nacional, departamental y municipal, para el cumplimiento del marco normativo y exigibilidad de los ejercidos de derechos humanos. Un ejemplo es su participación activa, con otras instituciones no gubernamentales, en la construcción, la aprobación y la implementación de la Ley 348, Ley Integral para Garantizar a las Mujeres una Vida Libre de Violencia.

Por eso mismo, la Fundación Levántate Mujer fue galardonada con el Segundo lugar, como entidad destacada por su experiencia significativa, en el certamen Mujeres Construyendo Justicia y Paz en América Latina y el Caribe 2022, organizado por nuestra Comunidad de Práctica, pues es loable y merece ser conocida en otros países su experiencia en la transformación personal y comunitaria hacia una sociedad libre de violencia, con empoderamiento, restituida en su dignidad.


Y es que en corresponsabilidad con aliados locales y religiosas de la Provincia Bolivia/Chile, la Fundación es incansable en la puesta en práctica de su compromiso de servicio a aquellas mujeres “que claman misericordia y reconciliación”, pues la organización se inspira en esos dos valores:

  • Misericordia, acogiendo desde el Corazón de Jesús Buen Pastor la fragilidad humana de personas vulnerables; la justicia como valor que promueve la equidad y la inclusión en cada una de sus acciones, garantizando el ejercicio de los derechos fundamentales de toda persona.

  • Reconciliación, para testimoniar y ser agente de la paz y el perdón de Dios en la vida personal, familiar, comunitaria y social; de la dignidad de la persona, contribuyendo a la toma de conciencia del valor intrínseco de la persona creada a imagen y semejanza de Dios.

Así, para la Fundación, hablar o pensar como “El Buen Pastor” significa colocar en el corazón el trabajo por la justicia y la paz y, al mismo tiempo, contribuir efectivamente a que las poblaciones vulnerables mantengan viva la esperanza de ser Fuego de la Misericordia de Dios. De ahí su contribución con la atención, participación, formación y empoderamiento de mujeres de todas las edades, para que accedan a sus derechos y a los beneficios económicos, sociales y espirituales de la riqueza global, se erradique la pobreza, se promueva el crecimiento económico sostenible y ambientalmente sano, se reduzcan las desigualdades e inequidades, y se construya un desarrollo humano sostenible y digno con el planeta: "Contemplamos un mundo imbuido del amor de Dios, donde la justicia y los derechos humanos apoyan la dignidad de cada niña, mujer y niño. Trabajamos para desafiar y cambiar políticas que excluyen y los sistemas que deshumanizan", como reza la visión de la Oficina Internacional Justicia y Paz del Buen Pastor. Y así lo ratifican los siguientes testimonios:

  • "Tengo 16 años, vivo con mi mamá y abuelita. Conocí amigas con las que consumía drogas y alcohol. Mi tía me llevó a un lugar para trabajar como dama de compañía de hombres, acepté la oferta porque necesitaba dinero para ayudar a mi familia, tuve que hacer lo que me pedían, obligada y bajo amenazas si hablaba. Le conté a mi mamá, hicimos la denuncia a la Defensoría, detuvieron a varias personas. Me llevaron al Refugio Sartasim Kullakita, decidí quedarme durante 6 meses, allí empecé a valorarme, entender que no tenía la culpa, aprendí a cuidar mi cuerpo y que nadie puede tocarlo, a valorar a mi familia, recuperé la confianza en otras personas y, sobre todo, recuperé la confianza en mí; puedo emprender mi proyecto de vida. Mi vida cambió totalmente, continué con mis estudios, terminé el colegio, me apoyaron con una beca en Secretariado y actualmente estudio la carrera de Derecho” (Mujer adolescente participante de la fundación).

  • “Janeth, de 60 años, accedió al programa Mujeres Libres de Violencia con empoderamiento económico y capacitación para la gestión de emprendimientos; también ejerció su liderazgo en el grupo de mujeres líderes en 2017. Ha impulsado acciones de liderazgo e incidencia social y política durante los últimos tres años; se formó como promotora comunitaria según establece la Ley 348, incursionó en medios de comunicación radial y desarrolla talleres de prevención de la violencia” (Representante de la Fundación).

El galardón a la Fundación Levántate Mujer es, pues, motivo para conocer y ensalzar su inestimable experiencia; para aprender de ella en sus esfuerzos por agenciar, defender, reintegrar, restituir y garantizar los derechos y la grandeza humana de las mujeres en todos los ámbitos, pues es largo y duro el trayecto que a todos y todas nos espera en esta misión de construir paz, la cual nos compromete con la disminución y superación de las vulnerabilidades de las mujeres, adolescentes y niñas en nuestra América Latina y el Caribe.

 

Para más información, sobre la institución ganadora, se recomienda consultar:

 

Agosto 2022

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